Fallece el guitarrista flamenco jerezano Miguel Salado, con 44 años de edad
- Publicado en Noticias
Miguel Salado, guitarrista flamenco jerezano, falleció con 44 años de edad, el jueves 11 de junio.
Miguel Salado ha fallecido a los 44 años después de varios años de enfermedad. El guitarrista y compositor jerezano, diagnosticado de cáncer de mama en 2023, se marcha demasiado pronto, cuando a su reconocida trayectoria acompañando al cante comenzaba a sumar una nueva etapa dedicada a sus propias composiciones.
Miguel Salado pertenecía a esa clase de guitarristas que conocen la importancia de no ocupar más espacio del necesario. Como decía el maestro granadino Don Juan Habichuela, acompañar bien el cante exige escuchar, respirar junto al cantaor, ver venir hacia dónde van los tercios. En esos conceptos encontró Miguel sus mayores virtudes.
Nacido en Jerez de la Frontera el 20 de septiembre de 1981, recibió su primera guitarra cuando tenía nueve años, como regalo de comunión de su tío Juan. Su relación con el flamenco venía también por estar emparentado con los Lara y los Peña.
Desde aquellos primeros pasos fue ampliando su formación junto a diferentes maneras de entender la guitarra. Aprendió de Niño Jero, José Luis Balao, Fernando Moreno y Parrilla de Jerez, entre otros maestros. De unos tomó el compás, de otros la armonía, el conocimiento del cante o la arquitectura del acompañamiento. Con todo ello fue construyendo un toque reconociblemente jerezano, pero abierto a distintas influencias y formas de expresión.
Su guitarra acompañó a algunas de las voces fundamentales del flamenco de las últimas décadas. Tocó junto a El Torta, Manuel Moneo, Aurora Vargas, Pansequito, Jesús Méndez, Antonio Reyes, Ezequiel Benítez y el baile de Joaquín Grilo entre muchos otros. También estuvo en el grupo de Paco Cepero, además de formar parte de la banda de Pastora Soler.
Miguel Salado nunca consideró el acompañamiento una categoría menor. Le gustaba el cante y entendía su guitarra desde esa cercanía. Con la formación Al Compás de Jerez llevó su guitarra a escenarios nacionales e internacionales. Participó además en diferentes grabaciones, entre ellas Nueva frontera del cante de Jerez 2008, y dejó su toque en trabajos de Paco Cepero, Vicente Soto Sordera, Jesús Méndez, José Canela y otros artistas.
Durante la pandemia comenzó a abrir una nueva puerta. Después de tantos años tocando para otros, empezó a componer para sí mismo, a grabar sus propias ideas y a construir el que habría de ser su primer disco en solitario. De aquella nueva búsqueda, con José Luis Espinosa, llegó a publicar Bahía de Cai, unas alegrías que adelantaban un proyecto más amplio que la enfermedad no le permitió concluir.
El diagnóstico llegó precisamente cuando aquel nuevo camino a tomar forma. Miguel decidió afrontar el proceso sin convertirlo en ocultación ni derrota. Habló públicamente de la enfermedad, y la necesidad de preguntarse qué puede enseñar o transformar en quien debe atravesar un proceso así. Quienes lo conocieron han destacado durante estos años su cercanía, su serenidad y la entereza con la que continuó mirando hacia delante. Miguel Salado ha enseñado al mundo del flamenco que, hasta en los momentos más difíciles, hay que aprovechar la vida.
Se marcha un guitarrista profundamente vinculado al cante de Jerez, pero también un músico que todavía tenía nuevos territorios por recorrer. Queda su trabajo en escenarios y grabaciones, el recuerdo de sus compañeros, su actividad como maestro y unas alegrías, Bahía de Cai, que adquiere ahora el valor de una ventana abierta hacia todo aquello que aún quería contar con su guitarra.
En el flamenco, acompañar bien es saber cuándo entrar, cuándo esperar y cómo dejar al cante un lugar donde crecer. Miguel Salado conocía ese oficio. Por eso su ausencia se recordará en todos los cantes que alguna vez respiraron mejor, porque su guitarra estaba allí.
