Mario Pacheco, imprescindible

El pasado fin de semana, Mario Pacheco se fue de viaje hacia un lugar muy lejano, a producir unos proyectos de los que los seres humanos que aquí nos quedamos tardaremos mucho en saber, seguramente algo en común entre Camarón, Bach, y Compay, o algo así. Como tardaremos bastante en volver a encontrarnos con Mario, porque está muy lejos, es un momento interesante para recordar brevemente por qué es imprescindible para nosotros.

 

Son tantos los asuntos interesantes provocados por Mario, tan simbólicos por igual, que se hace difícil elegir uno para empezar. Por ejemplo, este es un buen momento para analizar:

Era 1991, justo al final de la etapa más gloriosa (en cuentas económicas sobre todo) de Nuevos Medios. Casi cerrando ese ciclo, un disco que pasará desde ese momento a ser uno de los más importantes de la historia de la música popular española: "Quien no corre, vuela". Si a día de hoy existe el concepto de artistas como Alejandro Sanz o El Barrio, se debe a que el primer paso fue realizado por Ray Heredia. Un artista peculiar, provocando el punto de encuentro entre el flamenco, la balada, el pop británico, y tantas cosas más. Por desgracia, un disco casi póstumo, ya que Ray falleció a la vez que salía al mercado.

 

Antes de "Quien no corre, vuela", ya había sido importante la influencia de Mario Pacheco en la música popular de este país. Recordemos que Nuevos Medios surge en paralelo a los tiempos de La Movida, comienzos de los ochenta. En un principio, el proyecto de Mario no tenía punto de unión con aquel movimiento, teniendo en cuenta el carácter marcadamente independiente de la nueva discográfica, coherencia basada en quizás cuatro factores siempre a buscar: no ser un producto pop o rock pretendidamente comercial, calidad musical, adelantado a su tiempo, e interés en las letras. Pues aún así, es Mario Pacheco quien remata en cierto modo La Movida dando un giro conceptual a los planteamientos de aquella cultura presentando a La Mode y Golpes Bajos, grabando Vainica Doble, y Martirio convirtiéndose en el principal icono de todo aquello. Es decir, propuestas coherentes con el proyecto de Nuevos Medios pero al mismo tiempo características de lo que sucedía en las noches de aquel Madrid de hace casi tres décadas. Contado de otra manera, cómo terminar llevando a La Movida hacia un final de gran clase, cuando aquel movimiento era algo así como las antípodas de Mario.

Antes incluso de fundar Nuevos Medios, Mario ya había hecho historia para el branding artístico. En su faceta de fotógrafo, fue el autor de una imagen sin firmar en su momento, cuando en 1979 el flamenco se encuentra con la esencia del rock. "La leyenda del tiempo", portada de Mario Pacheco, porque Mario también era muy apañado haciendo fotos con arte. Un antes y un después para el flamenco en cuestiones tanto musicales como estilísticas.

 

El gran disco de Pepe Habichuela, "A Mandeli", es del año 1983. Los más jóvenes de la familia de Pepe andaban trabajando en Los Canasteros de Manolo Caracol, en la madrileña calle Barbieri, donde en sus camerinos se empezaba a preparar poco a poco su nuevo proyecto: Ketama. Así que una cosa llevó a la otra, de Pepe Habichuela a los primeros Ketama, con aquella interesante conjunción provocada entre Ray Heredia y José Soto "Sorderita". Como era de esperar, el asunto triunfó por el mundo mucho antes de que en España se dieran cuenta de lo que sucedía. Finalmente terminaron en una multinacional, pero con un curioso procedimiento que les permitía seguir haciendo discos experimentales paralelos en Nuevos Medios. Así surgieron los discos de Songhai, desde entonces entre lo más interesante que se puede encontrar en grabaciones históricas de world music.

 

Si seguimos hablando de instrumentos de cuerda y guitarras flamencas, hay un disco que siempre estará entre los ocho o diez favoritos de cualquier guitarrista flamenco que se precie: "Juego de Niños", 1986, Rafael Riqueni. Sublime.

 

Entre guitarras también surgió Pata Negra, mítica formación. Pero para seguir hablando sobre Mario, y la importancia de su legado, son necesarias muchas más palabras. Es imposible resumir la proeza de intentar que los españoles escucharan boleros cuando aquello no era una moda, la importación de las mejores grabaciones de jazz entre los años treinta y sesenta, de cómo conseguir con artistas como Jorge Pardo o Carles Benavent que fueran flamencos discos basados en instrumentos como bajos eléctricos o flautas, sus asuntos con Joe Boyd, el disco de Morente producido por Benamargo ("Negra si tu supieras", 1992), etc... Teniendo en cuenta que Mario comenzó intentando promocionar a artistas de canción protesta que cantaban en catalán en tiempos transicionales, y lo consiguió. A partir de ahí, todo lo demás, irrepetible por parte de cualquier otro ser humano en este país. Una persona que discretamente organice la unión entre el pasado, el presente, y el futuro de la música popular de toda España, hasta más allá de su propio último momento. Hace semanas fueron "Las Migas", pero es que hoy mismo está llegando a los buzones de los cronistas musicales un disco de Ali Khattab, guitarrista flamenco egipcio. Todo eso organizado por alguien que ya era feliz solamente con existir. ¿Qué estará planeando ahora?. Hasta que no vayamos allá, no lo sabremos. Dentro de mucho tiempo tendremos noticias de él, mientras tanto, nos deja un legado del que seguir aprendiendo y disfrutando. Porque ná será eterno, pero nos deja todo su trabajo, que no ha sido poco.


Texto de Jacinto González (This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.)

 

 

 

 

 

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