| Érase
una vez un flamenco que soñaba
con un mundo mejor, donde no existían
las diferencias sociales, y donde
el arte era más arte. Quizás
podía resultar imposiblemente
utópico el planteamiento, pero
también es cierto que el camino
se hace al andar. Aquel flamenco,
siendo aún bastante joven,
llegó a un lugar a finales
de los años setenta, un poblado
chabolista del sur de Madrid denominado
"Pozo del Tío Raimundo".
A partir de entonces, fue de aquellos
que consiguieron dignificar un barrio
consiguiendo una serie de infraestructuras
necesarias para cierta calidad de
vida, que sus habitantes estuvieran
informados sobre cual era su realidad
y como podrían cambiarla. Algo
más de dos décadas después,
aquel barrio chabolista de aspecto
marginal es una zona residencial con
todo tipo de infraestructuras, teniendo
incluso a su vera la sede de la Asamblea
Regional de Madrid. Quizás
fue por gente como él.
El flamenco del que les hablo,
mientras se iban encarrilando poco
a poco las problemáticas
sociales de su barrio, comenzando
la década de los noventa
empezó a luchar por el arte.
Eran los primeros años de
los noventa, cuando Elena Tébar
y Paco Pérez lideraron el
proyecto de la primera televisión
local madrileña, Tele K.
Desde sus inicios, el protagonista
de nuestra historia supo poner color
flamenco a la programación
de dicho local con su programa "Flamenco
con K". Un espacio donde bajo
su farola cabían reportajes,
noticias, entrevistas... Quien aquí
les escribe hizo su primera práctica
audiovisual en aquel canal buscando
un video de Chano Lobato para el
programa del hombre del que les
hablo, siendo entonces la primera
vez que supe de su existencia.
En periodos temporales similares,
se propuso llevar el flamenco hasta
su barrio, fundando una peña
flamenca. Era 1992 y aquello suponía
el nacimiento de "Duende".
Doce años más tarde,
se puede decir que es la peña
flamenca de referencia en la ciudad
de Madrid. Gran parte de los más
importantes artistas flamencos han
pasado por la peña, de Juan
Habichuela a Chano Lobato pasando
por Nano de Jerez o Rancapino, llevando
hasta sus vecinos actuaciones del
más alto nivel. Quizás
cosas así suceden también
por gente como él.
Durante esta temporada, estaba
prevista su presencia en "el
patio" de aireflamenco.com
para hablar sobre la trayectoria
de la peña, pero no ha podido
ser posible, puesto que el flamenco
del que les hablo falleció
en Madrid, con cincuenta años,
el pasado veinte de octubre. Como
nombre, Pedro Ceballos. Como recuerdo,
el de todos los que le conocíamos
en mayor o menor grado. Ahora el
cielo tiene un poquito más
de duende, y en la tierra seguramente
hayan servido de algo los realistas
planteamientos de un idealista.
Descanse en paz.
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