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Fue el viernes 14 del pasado
mes de abril, en algún
lugar desconocido para nosotros.
Había un festival flamenco,
cantaban Manolito de María
y Joselero, Fernando Montoro
estuvo presente allí
para cantar por soleá.
Varios meses después,
17 de octubre, artistas de
los que viven en este mundo
hicieron algo parecido, y
Fernando se asomó por
el auditorio de Comisiones
Obreras en Madrid. Hubo bastantes
momentos memorables, como
el regreso al cante de Bernarda
de Utrera contando por bulerías
el entierro de su hermana
Fernanda el pasado verano,
la magistral farruca cantada
por José Menese, el
martinete con bastón
del Yeyé de Cái,
la sabiduría de José
de la Tomasa, el arte de Inés
de Utrera, etc... La noche
fue larga, tanto que a las
cuatro de la madrugada estaba
José Menese cantando
en Museo Chicote, en plena
Gran Vía.
Yo me quedo con el instante
en el que Elvira Hidalgo me
metió en una habitación
en la que junto a Luis de
Utrera toqué las palmas
por bulerías para que
Bernarda cantara y bailara.
El arte estaba presente tanto
en el escenario como en el
resto del edificio. Artistas
y amigos que iban llegando
y paseando por los pasillos,
reencuentros, recuerdos...
Fue una noche bastante intensa.
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