| En
la noche del miércoles 10 de
mayo tuvo lugar la presentación
de "Tango Flamenco" en su
regreso a Madrid. Sobre el escenario
del Teatro Nuevo Apolo se pudo ver
lo que ya todos nos podíamos
imaginar: un sinónimo de calidad,
profesionalidad, y buen gusto. Antonio
Najarro quiso comenzar la noche dedicándosela
al recientemente fallecido José
Granero, maestro del baile. Posteriormente
llegarían un par de horas en
la que el aire bailaría entre
el flamenco y el clásico español
realizando paseos porteños...
Cuando Antonio y su compañía
hacen flamenco no se sienten atados
por ningún canon. Las coreografías
se referencian en tiempos pasados
para realizar viajes temporales
a tiempos que aún no han
llegado... Najarro es el protagonista,
es cierto, pero el concepto es tan
sumamente equilibrado que todo artista
en escena resulta tener prácticamente
la misma importancia.
Tras una primera parte con mayor
protagonismo flamenco, "Alma
flamenca", el espectáculo
va acercándose poco a poco
en mayor medida a los mundos de
Astor Piazzola. Ya saben, aquel
genio que en los años sesenta
ejerció de profeta revelador
en musical rebelión dando
forma a un nuevo concepto para aquellos
sonidos argentinos. En "Alma
porteña" se mezclan
los sonidos del nombrado Piazzola
con las composiciones de Fernando
Egozcue, obviamente más nuevo
y menos conocido que Astor pero
reseñable el hecho de que
sus temas en este espectáculo
resultan con un nivel similar de
interés respecto a los del
maestro.
|