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Javier Ruibal en Los Veranos de la Villa
01.08.05 La noche del sábado 30 de julio, el artista gaditano consiguió situar todo el mar de Cádiz a orillas del madrileño Teatro Real, en un concierto que mucho tardará en olvidar el público que allí estaba presente....

Realizado por Jacinto González.


Se iban acercando las diez de la noche cuando todo el público que había acudido a los palaciegos Jardines de Sabatini,agotando todas las entradas a la venta, iba cogiendo posiciones en un recinto acondicionado con mejor diseño y estética que en ediciones anteriores de Los Veranos de la Villa. Sí, ciertamente estaba más bonito y organizado que en años precedentes, situación que en parte se agradece aunque tiene el inconveniente de restarle el encanto campestre que daba la informalidad de las típicas mesas y sillas blancas de camping. La disposición, eso sí, idéntica aunque más cuidada: delante del escenario bastantes mesas redondas con cuatro sillas y al fondo pequeños graderíos.

Poco a poco iban apagándose las luces, mientras en una mesa cercana al escenario el cantautor Pedro Guerra terminaba de comerse un bocadillo de calamares acompañado por el compositor extremeño-vallecano Luis Pastor. Entre aplausos salió Javier Ruibal solo al escenario, vestido de riguroso blanco y únicamente con una guitarra como compañera, además de la gran sonanta de Tito Alcedo. Comenzó el espectáculo con versos de Federico García Lorca, siendo "Por tu amor me duele el aire" una mezcla entre los poemas "Es verdad" y "Adelina de paseo". Continuaron con "Agualuna", uno de los temas favoritos y míticos de Javier.

De este modo, entró al escenario el resto de la banda, formada además de por el ya nombrado Tito Alcedo, por Federico Lechner al teclado, Víctor Merlo al contrabajo, y Javi Ruibal a la percusión. Respecto a este último habría que decir que es el acompañante percusivo perfecto para su padre, formando junto a Jorge Tejerina, Guillermo McGuill y no muchos percusionistas más la élite de la percusión flamencamente vestida con elegancia, aquella que busca más la música que el estruendo. Se deduce obviamente que no estaba sobre el escenario por ser el hijo del artista, aunque no fuera de la familia el muchacho es idóneo para estar en tan honroso puesto. Comenzó a tocar Tito la introducción de la "Reina de África", la diosa de ébano caletera que es capaz de enamorar a toda la tacita de plata, tanto como para sentirse volando por tangos en la cola de un "Ave del paraíso", siguiente tema en el repertorio. A estas alturas de la noche, el público ya había roto la típica frialdad inicial y se encontraba coreando los versos del poeta-cantautor de El Puerto de Santa María, pero tendrían que llegar momentos de más intensidad todavía. Uno de esos momentos tuvo lugar en los tanguillos "Dame tu boca", con letra de Mari Pau Domínguez, en una historia que cuenta el proceso erótico-sentimental del beso... Mientras el público cantaba alegremente la última ronda del estribillo con la vista puesta en el escenario, la oscuridad se hizo cómplice de una pareja en primera fila para un beso apasionado, tanta pasión en tan breve tiempo que al sonar el último acorde nuestro personaje anónimo se separó rápidamente y echó a correr para perderse en la arboleda situada detras del espacio para el público. Mientras tanto, Javier Ruibal se solidarizaba con los habitantes africanos antes de interpretar "El náufrago del Sahara"... Y por fin, detrás de los árboles situados a espaldas del público pudo imaginarse el mar de Cádiz que pretendió y consiguió evocar Ruibal durante toda la noche, más aún con "Toíto Cái lo traigo andao". El aire comenzó a oler a sal...

En este momento, Javier se quedó solo en el escenario para interpretar varios temas que formarán parte de su nuevo disco que saldrá después del verano. Tras contarnos que "a veces el corazón de las personas invoca muchas cosas", pasó a cantar el tema "Tu nombre", tras el cual "La bella impaciente" haría arder medio mundo. Posteriormente, unos versos en los que afirmó tener un cuaderno para anotar, farolillo para alumbrar noches, el mapa del tesoro y el palacio del moro... "Para llevarte a vivir". Un saludo artístico a Joaquín Sabina (que pronto sacará también su nuevo disco, donde toca Juani de la Isla) sirvió para presentar un tema que el gaditano compuso hace mucho tiempo con el jiennense, "Bendito veneno", para el cual apareció Víctor Merlo acompañando espectacularmente con un bajo eléctrico.

Regreso del resto de artistas al escenario, y momento de afinar los instrumentos que una chica aprovechó para salir de su asiento con la intención de hacer una visita al señor Roca, instante que casualmente escogió Javier para preguntar si había entre los asistentes alguien de Granada... Casualmente resultó ser la mujer en cuestión, a la que prometió que cantaría "Aurora" pero para ello esperaríamos todos a que regresara de sus asuntos. En un ataque de timidez la chica volvió corriendo hacia su silla comenzando así tan granadino tema. Y de Granada a Nueva York, como si fuera una historia imaginada por Lorca o Carlos Cano, pero compuesta por el artista gaditano. "La gloria de Manhattan" comienza a partir del quinto piso, mientras que en Madrid está más cerca del suelo... A una altura de unos dos metros aproximádamente que tenía el escenario, el teclado de Federico Lechner rozó el nocturno cielo que cubría al Palacio Real y sus jardines...

"Esta canción también es de Granada, no te vayas a ir ahora también...". De este modo, se dirigió Javier a la chica anteriormente citada, para comenzar a evocar a su clásica "Rosa azul de Alejandría". Tras la "Pensión Triana", surrealista historia de amor con su Domingo de Resurrección sin toros en Sevilla (noticia a toda plana en "La Razón", llegó "Isla mujeres". Esta canción serviría para cerrar oficialmente el concierto, pero al quedarse vacío el escenario, todo el público en pie comenzó a corear la melodía con la que comienza y termina tan veraniego tema con tal insistencia que regresó Javier acompañado de Federico al piano para evocar aquella "Flor de Estambul" de parisino debút, veterano tema de Ruibal que actualmente suena también en la voz de Pastora Soler en su maravilloso nuevo disco compuesto en su mayoría por Antonio Martínez Ares. Y de la intensidad minimalista, a la fiesta rumbera del "Pelao"... con decenas de sillas vacías debido a que sus ocupantes ocupaban los laterales del recinto bailando. Muchos fueron los aplausos con los cuales el artista gaditano y sus músicos pudieron irse sabiendo que acababa de terminar uno de los mejores conciertos del año en la ciudad, en el que pudo lograrse que los Jardines del Palacio se convirtieran en el Parque Genovés... Allí, cerquita de La Caleta, Cái...



Jacinto González
(jaci@aireflamenco.com)
www.aireflamenco.com






 
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