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De este modo, entró al escenario
el resto de la banda, formada además
de por el ya nombrado Tito Alcedo, por
Federico Lechner al teclado, Víctor
Merlo al contrabajo, y Javi Ruibal a la
percusión. Respecto a este último
habría que decir que es el acompañante
percusivo perfecto para su padre, formando
junto a Jorge Tejerina, Guillermo McGuill
y no muchos percusionistas más
la élite de la percusión
flamencamente vestida con elegancia, aquella
que busca más la música
que el estruendo. Se deduce obviamente
que no estaba sobre el escenario por ser
el hijo del artista, aunque no fuera de
la familia el muchacho es idóneo
para estar en tan honroso puesto. Comenzó
a tocar Tito la introducción de
la "Reina de África",
la diosa de ébano caletera que
es capaz de enamorar a toda la tacita
de plata, tanto como para sentirse volando
por tangos en la cola de un "Ave
del paraíso", siguiente tema
en el repertorio. A estas alturas de la
noche, el público ya había
roto la típica frialdad inicial
y se encontraba coreando los versos del
poeta-cantautor de El Puerto de Santa
María, pero tendrían que
llegar momentos de más intensidad
todavía. Uno de esos momentos tuvo
lugar en los tanguillos "Dame tu
boca", con letra de Mari Pau Domínguez,
en una historia que cuenta el proceso
erótico-sentimental del beso...
Mientras el público cantaba alegremente
la última ronda del estribillo
con la vista puesta en el escenario, la
oscuridad se hizo cómplice de una
pareja en primera fila para un beso apasionado,
tanta pasión en tan breve tiempo
que al sonar el último acorde nuestro
personaje anónimo se separó
rápidamente y echó a correr
para perderse en la arboleda situada detras
del espacio para el público. Mientras
tanto, Javier Ruibal se solidarizaba con
los habitantes africanos antes de interpretar
"El náufrago del Sahara"...
Y por fin, detrás de los árboles
situados a espaldas del público
pudo imaginarse el mar de Cádiz
que pretendió y consiguió
evocar Ruibal durante toda la noche, más
aún con "Toíto Cái
lo traigo andao". El aire comenzó
a oler a sal...
En este momento, Javier se quedó
solo en el escenario para interpretar
varios temas que formarán parte
de su nuevo disco que saldrá después
del verano. Tras contarnos que "a
veces el corazón de las personas
invoca muchas cosas", pasó
a cantar el tema "Tu nombre",
tras el cual "La bella impaciente"
haría arder medio mundo. Posteriormente,
unos versos en los que afirmó tener
un cuaderno para anotar, farolillo para
alumbrar noches, el mapa del tesoro y
el palacio del moro... "Para llevarte
a vivir". Un saludo artístico
a Joaquín Sabina (que pronto sacará
también su nuevo disco, donde toca
Juani de la Isla) sirvió para presentar
un tema que el gaditano compuso hace mucho
tiempo con el jiennense, "Bendito
veneno", para el cual apareció
Víctor Merlo acompañando
espectacularmente con un bajo eléctrico.
Regreso del resto de artistas al escenario,
y momento de afinar los instrumentos que
una chica aprovechó para salir
de su asiento con la intención
de hacer una visita al señor Roca,
instante que casualmente escogió
Javier para preguntar si había
entre los asistentes alguien de Granada...
Casualmente resultó ser la mujer
en cuestión, a la que prometió
que cantaría "Aurora"
pero para ello esperaríamos todos
a que regresara de sus asuntos. En un
ataque de timidez la chica volvió
corriendo hacia su silla comenzando así
tan granadino tema. Y de Granada a Nueva
York, como si fuera una historia imaginada
por Lorca o Carlos Cano, pero compuesta
por el artista gaditano. "La gloria
de Manhattan" comienza a partir del
quinto piso, mientras que en Madrid está
más cerca del suelo... A una altura
de unos dos metros aproximádamente
que tenía el escenario, el teclado
de Federico Lechner rozó el nocturno
cielo que cubría al Palacio Real
y sus jardines...
"Esta canción también
es de Granada, no te vayas a ir ahora
también...". De este modo,
se dirigió Javier a la chica anteriormente
citada, para comenzar a evocar a su clásica
"Rosa azul de Alejandría".
Tras la "Pensión Triana",
surrealista historia de amor con su Domingo
de Resurrección sin toros en Sevilla
(noticia a toda plana en "La Razón",
llegó "Isla mujeres".
Esta canción serviría para
cerrar oficialmente el concierto, pero
al quedarse vacío el escenario,
todo el público en pie comenzó
a corear la melodía con la que
comienza y termina tan veraniego tema
con tal insistencia que regresó
Javier acompañado de Federico al
piano para evocar aquella "Flor de
Estambul" de parisino debút,
veterano tema de Ruibal que actualmente
suena también en la voz de Pastora
Soler en su maravilloso nuevo disco compuesto
en su mayoría por Antonio Martínez
Ares. Y de la intensidad minimalista,
a la fiesta rumbera del "Pelao"...
con decenas de sillas vacías debido
a que sus ocupantes ocupaban los laterales
del recinto bailando. Muchos fueron los
aplausos con los cuales el artista gaditano
y sus músicos pudieron irse sabiendo
que acababa de terminar uno de los mejores
conciertos del año en la ciudad,
en el que pudo lograrse que los Jardines
del Palacio se convirtieran en el Parque
Genovés... Allí, cerquita
de La Caleta, Cái...
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