|
Entrada de todo el grupo de músicos
para hacer palmas a unas alegrías
en las que Paco descargó toda su
munición para llevar de calle hacia
la chiclanera playa de La Barrosa. Las
alegrías comenzaron con el momento
más divertido de la noche, al gritarle
al guitarrista alguien desde las gradas
su nombre, parando de tocar para preguntar
"¿Qué?". Tras
las risas, comienzo de unas alegrías
espectaculares (tremendo picado comenzando
por las primas de abajo subiendo hacia
arriba hasta el duodécimo traste
y desde ahí escalada al bordón)
que terminaron con un momento de indescriptible
magia al entrar Aláin Pérez
al bajo, Antonio Serrano al teclado y
Niño Josele a la segunda guitarra,
llegando así el momento del descanso.
Tras algo más de veinte minutos
de pausa, a las veintidós horas
con veintiséis minutos regresaba
de nuevo Paco al escenario, pero esta
vez acompañado por todos los músicos
y cantaores. Tras una parte algo más
intimista y con más lucimiento
personal, llegaba el momento de mostrar
el trabajo en grupo, con aire más
festero. Comienzo con un tema en plan
cuaternario, que aunque yo lo titularía
"Palenque" realmente era una
fusión entre rumbas y tangos en
la cual se establecían cambios
con sorprendente naturalidad entre estilos,
con un destacable solo de bajo del músico
cubano ahijado artístico de Celia
Cruz, Aláin Pérez (formidable)...
Y de ahí, a volar con las bulerías
de mismo título del último
disco. A destacar una base de piano de
Serrano a modo de colchón, y la
forma de comprobar como en directo Paco
no solo es capaz de hacer funcionar el
nuevo invento entre imaginarios silencios
realmente sonoros en que está convirtiendo
otro nuevo cambio en la historia de la
flamenca guitarra, sino que además
mejora respecto a la grabación
discográfica.
De ahí a los tangos "Cositas
buenas", con una situación
reseñable, y es que no fue hasta
la segunda vez cuando Paco realizó
el demoledor apunte bordonero que antecede
al estribillo cantado por las voces. Momentos
para el recuerdo antes de la llegada de
"Ziryab", o mejor dicho, un
larguísimo tema en cuestión
de tiempo (deseablemente interminable
por lo bien que sonaba) en el cual cada
instrumentista pudo tener su tiempo de
gloria. Ciertamente se agradece que hubiera
un tema en el cual Paco se limitara durante
unos minutos a hacer solo acordes, para
que así pudiéramos mirar
durante un momento más allá
de la "Hermanos Conde" del maestro
para comprobar el inmarcesible carácter
percusivo de Piraña, el sentido
de la armonía de Aláin,
la gran genialidad de Antonio Serrano
en varios instrumentos como la armónica
o el teclado, o la flamenquísima
personalidad tocaora de Niño Josele.
Un grupo de músicos de gran nivel
que supo estar a la altura de la circunstancia,
al igual que los cantaores, que metieron
en ese compás una letra de seguiriyas
cada uno. Duquende, cada vez cantando
mejor, más reposado y con mayor
conocimiento. La Tana, bastante correcta,
y Montse recordando con buen gusto el
"Reniego" popularizado por Tomás
Pavón.
De este modo terminaría oficialmente
el concierto, pero el público quería
más. Tras varios y largos minutos
por la impaciencia ante la prácticamente
evidente nueva salida de los músicos
a escena, aderezados con una cantidad
de ruido proveniente de verdaderos gritos
y jaleos a unos decibelios elevadísimos
(imagínense como había tocado
Paco para esto...), regreso de todos los
artistas al escenario para hacer navegar
al público por alta mar entre dos
aguas... Y un concierto que finalizó
con todo el público y el maestro
en pie, ya totalmente recuperado de una
gripe sufrida días atrás
(aunque no lo parezca, Paco es humano,
cuestión que no supieron valorar
algunos críticos en la pasada Bienal
sevillana cuando salió a escena
con alguna llaga en los dedos). ¿Qué
se podría decir sobre Paco de Lucía
que no se haya dicho ya?. Quizás,
a modo profético, que su reino
no es de este mundo... Ojalá se
reconsidere la idea de retirarse de los
escenarios, aunque el descanso del guerrero
es mucho más que merecido y su
carrera ha sido larga, su magisterio es
inconmensurable.
www.aireflamenco.com
|