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Escondía el fuego Bernarda
Alba, y el miedo a la pérdida
del honor llevó a la tragedia.
Escondía literalmente el
fuego bajo sus faldas Carmen Cortés,
convertida en Bernarda, y al ser
descubierto sus cinco hijas se rebelaron,
a veces se descalzaron. Todo sucedió
por seguiriya y martinete, con Guadiana
al cante...
"Yerma", la mujer prisionera
del instinto maternal, apareció
reflejada por granaínas y
tarantos, con una danza en la que
envueltas en sábanas las
bailaoras perdían los zapatos
que llevaban en su vientre.
La insatisfacción disfrazada
de alegría se convierte en
color por tanguillos, donde las
artistas aguantan inmóviles
sobre el escenario con sus fastuosos
trajes, sus zapatos... "La
zapatera prodigiosa".
Heroína hasta la muerte por
una causa, el más real de
los personajes de Lorca. Y allí
estaba ella, bailando por soleares
y extremeños jaleos cantados
por Ramón El Portugués
y Guadiana. Carmen Cortés
se convirtió en Mariana Pineda
siendo arte, baile desgarrador,
cortando el aire, cuestiones de
ideales entre zapatos. Y flamenca,
muy flamenca...
"Doña Rosita la soltera"
fue florido lenguaje de cálida
mujer rodeada de frías luces
como analogísmo sobre la
evolución del carácter
ante el síndrome de convertirse
en solterona. Impactante resultaba
el movimiento del abanico por parte
de Rosita, con extrema delicadeza
al compás de la música
de un piano...
Flamenca terminó la cuestión
por bulerías en "Bodas
de sangre". Muchos minutos
duraron los aplausos...
He nombrado mucho a los zapatos.
¿Por qué tantos, por
qué son los auténticos
protagonistas de este montaje, estando
apilados en el fondo a centenares,
cayendo del cielo, llenos de agua
y de tierra...?. Los zapatos de
baile sirven como elemento vertebrador
entre las diferentes escenas propuestas,
de la misma manera que aquella cinematográfica
comba en "Viridiana" de
Luis Buñuel. Zapatos como
cauce de expresión.
En conclusión, el único
punto negativo que tiene esta obra
se encuentra por parte del sector
de la crítica del flamenco,
es duro leer algunas reseñas
del paso de "Mujeres de Lorca"
en la pasada Bienal de Sevilla y
comprobar como hay gente que se
atreve a escribir sobre el arte
sin saber entenderle.
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