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Luces amarillas para una canción
por levante con algún aire de zambra
(los inventos de Morente) y algo de baile
de Popo (percusionista y bailaor) titulada
como su último trabajo discográfico,
"El pequeño reloj". Aquí
se desarrollan las palabras de León
Felipe (1884-1968) en el poema "La
tangente", con la cuantificación
temporal como medida del hombre... Y compás
de cuatro tiempos para hacer a continuación
unos tangos que servirían para
cerrar en primera instancia el espectáculo,
cosa que no fue así puesto que
los aplausos del público sirvieron
para el regreso de los artistas al escenario.
Bulerías basadas en "Canción
del bongó", poema que en 1931
abrió la obra "Sóngoro
Cosongo" de Nicolás Guillén,
utilizando para su interpretación
la mezcla con tiempos veraniegos cantados
en inglés ("Summertimes").
Una vez más Enrique demostró
que va por su propio camino, haciendo
un cante acertadamente personal. Público
en pie y último regreso para terminar
tal y como habían empezado, al
fondo del escenario y a corro para hacer
una ronda de tonás (gran interpretación
por Tomás Pavón de Pepe
Luis Carmona) en la que se cerraría
con el propio Morente imitando vocalmente
una batería... Parecía que
acababa de empezar el espectáculo,
todo pasó psicológicamente
rapidísimo (prueba de que no se
da lugar al aburrimiento), pero había
pasado bastante más de una hora
desde el inicio de la actuación
cuando el público se disponía
a salir del patio de butacas. Una vez
más, Morente sublime.
Jacinto González (jaci@aireflamenco.com)
www.aireflamenco.com
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