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María Toledo, en concierto.
Leganés (Madrid), martes 17 de agosto de 2004. Reseñable actuación de la cantaora María Toledo en las fiestas patronales de Leganés, localidad en la que recientemente ganó el prestigioso concurso de "La silla de oro", mostrando una certera combinación entre las formas más comerciales y las expresiones jondas.


La plaza de España de Leganés se vestía de fiesta en honor a Nuestra Señora de Butarque, patrona de la localidad madrileña, llenando el recinto de público para el acto más flamenco del programa de fiestas. Bajo las múltiples banderas con el escudo de la localidad y las mariposas que hacían volar sus coloridas bombillas se hacía presente todo tipo de gente, desde niños hasta la tercera edad, en un ambiente festivo. Pasaban escasos minutos de las diez y media de la noche cuando sobre el escenario situado espectacularmente frente a la casa consistorial con gran despliegue de luces y medios aparecía en negros vestidos María Toledo junto a su guitarrista y director artístico en concierto Pepe Núñez. Cejilla al cuatro para mecer suavemente el cante por tientos que sería rematado con unas letras del Romance de Juan Osuna que popularizara décadas atrás Manolo Caracol, con letra de Quintero, León, y Quiroga.
Bastantes aplausos y una mayor congregación de gente que iba acudiendo de calles aledañas al escuchar los sonidos de la plaza fueron el preludio de unas alegrías en las que se incorporó el resto del grupo, formado por la cantaora Irene Rodríguez a los coros, el percusionista Mario Núñez, y la bailaora Ruth Jiménez, la cual salió en una de las letras del gaditano palo para deleitar con un baile de acertada sencillez y flamenco aire. María Toledo, que en esta noche estaba haciendo experimentaciones respecto a su cante elevando sus registros tonales habituales, se mostraba con seguridad y profesionalidad. Prueba de ello es que gran parte del recital se convirtió en un evento interactivo, poniendo a disposición del público la petición de cualquiera de los numerosos palos existentes en el flamenco, lo cual representa una muestra de alto nivel artístico. En esta ocasión, el público pedía a gritos unos fandangos, que fueron ejecutados con profundidad bien abrigados de unos coros iniciales y finales de gran sentido comercial. Raíces y modernidad.  

Situación similar fue provocada en los tangos posteriores, en los cuales se mezclaban letras y acordes más comerciales con el "marío" en la guerra de Francia de Pastora Pavón (Niña de los Peines) o las letras que usualmente cantaba La Repompa. Destacable en este palo de cuaternario compás la actuación del guitarrista Pepe Núñez, con una falseta bordonera de esencia sentimental al mismo tiempo que técnicamente perfecta.

Salida del escenario de la cantaora para dejar al resto del grupo haciendo en primer lugar una digna interpretación del popular "Entre dos aguas" original de Paco de Lucía, y un garrotín. Entrada nuevamente de María Toledo para interpretar a petición de un sector del público la malagueña creada a finales del siglo diecinueve por la artista cartagenera Conchita "La Peñaranda", a la cual siguió una soleá en la cual la cantaora introdujo ciertas incursiones alcalareñas, para seguir a continuación con un tema que comenzó por colombiana y terminó por guajira, puesto que los gritos del público pedían ambos palos. Bastante aplaudido fue el baile de Ruth Jiménez, que movía el aire que recorría el espacio entre los seis frondosos árboles que rodeaban lateralmente al escenario con su abanico de granas colores. Un fin de fiesta por bulerías principalmente jerezanas sirvió para dar por concluida la multitudinaria actuación de María Toledo, por derecho.





Jacinto González  (jaci@aireflamenco.com)
www.aireflamenco.com

 
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