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Tras un breve descanso, en la oscuridad
del teatro se abrió el telón
con el sonido grabado del piano del maestro
Arturo Pavón, seguramente el primer
músico totalmente profesional en
todos los sentidos de la historia del
flamenco. Cortinas que se abrían
hacia los lados dejando ver en el centro
del escenario a Salomé Pavón
enfundada en un claro traje de pasteles
colores con corte clásico, dispuesta
a interpretar unas seguiriyas acompañada
de la guitarra de José María
Molero y el chelo del chileno Sebastián.
Tras el tema posterior a la madre de la
cantaora, vendría el taranto que
en su día compuso don Arturo Pavón
a su mujer Luisa Ortega (hija de Manolo
Caracol). Un interesante dúo entre
chelo y guitarra flamenca daría
paso al Romance de Juan de Osuna, que
como curiosidad se podría decir
que a Salomé le vienen a buscar
los tres pares de ojitos negros una hora
más tarde que a su abuelo Caracol
(a las tres de la mañana en lugar
de las dos), siendo un tema candidato
a ser la habitual joya que suelen tener
los buenos discos cuando salga adelante
el proyecto discográfico de la
cantaora.
Salomé abandonó el escenario
dejando a sus músicos haciendo
unas sevillanas instrumentales (destacable
actuación de Juanjo a la flauta)
a las que posteriormente, tras cambiar
su vestimenta por negras tonalidades,
se añadiría la cantaora
con voz y baile haciendo una interesante
demostración de arte y poderío.
El público aplaudía con
insistente fuerza al finalizar este inicio
de la parte más festera del repertorio.
Seguirían los tangos "Me duele"
compuestos para Salomé por Javier
Limón, una soleá por bulerías,
tandas de fandangos y una bulería
de esencia jerezana. Fueron varias las
ocasiones en las que la artista desterró
al olvido los sistemas técnicos
de amplificación para cantar de
pie y directamente al auditorio sin micrófono
a lo largo de esta segunda parte. Pero
lo más grande venía por
llegar, tras poner al público en
pie llegaría la sorpresa. Con el
sonido de "La Cocalita" subió
toda la familia al escenario, incluido
el maestro Don Arturo Pavón que
se echó su baile... Hubo arte.
Jacinto González (jaci@aireflamenco.com)
www.aireflamenco.com
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