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Tras la actuación del guitarrista,
llegó la voz flamenca de María
Toledo. Comenzó por toná,
como suele ser habitual en ella con el "Reniego"
popularizado en su día por Tomás
Pavón. Entraron en escena Roberto
Vozmediano y Manuel de María para
acompañar a la percusión y
la guitarra respectivamente en unas alegrías
en las que la cantaora no solo dominó
el compás sino que hizo con él
lo que la dio la gana con bastante acierto.
Posteriormente se quedaron solos María
y Manuel para hacer un sentido cante por
soleá. Sonaba muy flamenca y muy
personal la guitarra de Manuel de María
a la hora de hacer sus falsetas, o sería
que estaba yo en una noche en la que ya
tenía ganas de escuchar una guitarra
flamenca con sentimiento... Gran guitarrista
para el acompañamiento es el hijo
de Palacín, sin duda alguna.
Al finalizar la soleá volvió
Roberto a su cajón y comenzó
una bulería completísima
en estilos y formas, en las que los versos
de José Luis Figuereo, la propia
María, el Flores de Sevilla e incluso
un fandango se metieron en el doce por
ocho con arte. Era una noche especial,
marcaba el final de una etapa y el comienzo
de otra, teniendo como testigo en la tercera
fila al que tras finalizar la actuación
comenzaría a ser el nuevo director
artístico de María Toledo...
Con aplaudidos fandangos a pie de escenario
provocando una lluvia de claveles terminó
la actuación de la joven toledana,
al gran nivel que nos tiene acostumbrados.
Después del descanso esperaba
una tremenda, más bien tremendísima,
sorpresa a cargo de la compañía
del joven granadino Manuel Liñán.
Había visto antes a este Artista
(en mayúscula) en formato de tablao,
donde se puede evidenciar que es uno de
los mejores en dicho formato de los que
suelen actuar en Madrid. Ya se sabe que
actuar en tablao y actuar en teatro es
muy diferente, que ninguno de los dos
tipos de escenario es inferior al otro,
sino por la diferencia de formatos. Lo
de Manuel Liñán no tiene
nombre, es inclasificable debido a la
magnitud de su maestría a la hora
de montar un concepto de espectáculo
teatral. No se trata solamente de saberse
acompañar de buenos ingredientes,
todos solventes profesionales con cantaores
como El Falo, El Picúo, y Leo Triviño,
músicos como Arcadio Marín,
etc... Se trata de además de ser
un gran bailaor saber aprovechar todo
lo que un escenario teatral pueda ofrecer
a tu espectáculo, y de eso Manuel
Liñán anda más que
sobrado. Además de originales coreografías
muy personales, el Artista granadino es
tan sumamente personal que sabe bailar
contemporaneamente con toda la jondura
que cualquiera pudiera imaginarse. El
baile de Liñán es música,
sí, es un instrumento más
en el escenario, es posible escucharle
bailar... No me refiero al ruido de sus
zapatos sonando sobre la madera, es otro
concepto sobre el cual estoy hablando,
se trata de algo que impacta tanto que
cuando te das cuenta hay una música
flamenquísima sonando en tus oidos
y el único instrumento sobre el
escenario es el elegante movimiento del
bailaor. Ojalá le den a este chaval
la oportunidad de estar una temporada
con el espectáculo que le de la
gana hacer en alguno de los grandes teatros
madrileños, merece eso y más,
de Manuel Liñán creo que
vamos a tener muchas noticias en los próximos
años...
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