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momentos más flamencos tuvieron lugar
en la tercera parte, incluyendo la bulería
"Una y no más" y los verdiales
por tangos "No me tires más
besitos". A estas alturas de la noche
el público estaba más que
entregado, gritando piropos o aplaudiéndo
a compás de tres por cuatro al finalizar
cada tema, mientras a Diana se le escapaba
más de una lágrima por los
nervios y la emoción. Importante
decir que dichos nervios no le jugaron malas
pasadas, porque la intérprete estuvo
a su habitual gran nivel de afinación
y acierto. Entre las primeras filas, muchos
pañuelos azules ondeaban al aire
portados por fans que habían preparado
de este modo su apoyo coordinándose
a través de la red de redes.
Un solo del violín de Faiçal
recibió posteriormente a la cantante
vestida en esta ocasión de negro,
que acompañándose a sí
misma con un almirez rezó un Padrenuestro
por campanilleros de Manuel Torre en homenaje
a víctimas, gente para la que por
desgracia la fecha del once de marzo significa
demasiado. El recogimiento continuó
por saeta new age-rockera, con su batería,
guitarra eléctrica, violines, y
demás. Mientras sonaba el pasional
cante, Manuel Illán salía
corriendo del patio de butacas, había
algo preparado para Diana...
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