|
Javier Barón es flamenquísimo
bailando, las alegrías "Bailaor"
creadas en homenaje a él también
son muy flamencas. Sin haber grabado un
solo tacón se intuye fácilmente
la esencia del baile del artista de Alcalá
de Guadaira. Interesantes cambios estructurales
en el transcurso del tema, sobre todo
en cuestión de tempo... Se nota
que está dedicado a un bailaor,
porque la estructura es idéntica
a como se haría para baile...
La cosa continúa por tanguillos,
en homenaje a Serranito, otro grande de
la guitarra. El "Carnaval" de
Herrero parece llevar sonidos de muchos
lugares, cuenta muchas cosas... ¡
A veces incluso parece situarse en Nueva
Orleans !. Luego ya establece lazos de
unión con sudamérica y centroamérica,
con idas y vueltas...
La minera "Mercurio" comienza
con el sonido del saxo de Pedro Esparza,
que además de hacer la primera
llamada al cante como si de una guitarra
se tratara, acompaña durante la
primera letra del cante de Basilio Villalta.
Gran idea porque ambas melodías
se conjuntan muy bien además de
que muestra una vez más la originalidad
de ideas de Óscar. Posteriormente
continúa durante el resto de la
pista la guitarra, acompañando
al cante y en solitario...
"Rumbulé", el hacer
bulerías con cuatro por cuatro
no es un invento realmente nuevo, pero
Óscar Herrero lo reinventa creando
un producto muy fresco que en esta ocasión
va dedicado a Enrique de Melchor teniendo
instrumentos como la armónica de
Antonio Serrano, el saxo de Pedro Esparza,
el bajo de Abella, la batería de
Jorge Palomo y las palmas de Salva del
Real y Lorenzo Virseda. Espectacular,
por la ventana de Óscar también
pasan momentos alegres...
"Esencia" se titula la soleá,
y esencia es lo que tiene. En la linea
del estilo del artista, quizás
algo antiguo pero no anclado, tiempos
lejanos pero a su vez cercanos, apasionado
pero sosegado, y Óscar en el centro
de la balanza. Algunos de estos aspectos
se comprueban en momentos como el que
sucede poco antes de llegar a los tres
minutos, en el que los graves y lentos
pulgares se mezclan con la velocidad de
los trémolos... Todo dedicado a
Claude Worms, guitarrista francés
que se cruzó en la trayectoria
de Herrero.
Tras la soleá, llegan los "Momentos"
en los cuales las nubes que pasan sobre
el monte viajan hasta Huelva por fandangos.
Limpios y muy elegantes, rompiendo el
tan conocido hábito de tocar a
veces demasiado "sucios" los
fandangos. Esta es una característica
que se podría extender a todo el
disco, puesto que todos los temas transmiten
mucho sin necesidad de realizar rasgueados
de gran contundencia y siempre haciendo
uso de una elegancia y una limpieza exquisita.
Los terrenos de Óscar estan (y
esperemos que sigan estando) en tratadísimas
melodías, cuidadísima armonía,
en la grandeza de pequeños momentos...
Y siguen los inventos... En este caso
mezclando la taranta con la petenera,
estilos ambos que van libres de compás
pero que guardan bastante parecido en
su armonía, quizás por ahí
vino la idea. La taranta y la petenera
tienen connotación dramática,
pero Óscar se lo lleva hacia un
terreno que tiene más que ver con
la tranquilidad respecto al sonido, y
al sentimiento maternal en cuanto al mensaje.
Para las madres va dedicado, cante de
Sonia Cortés mediante.
Para terminar el disco, "Vals peruano".
El vals es europeo, pero al llegar a América
se encontró con Lima, conoció
a Felipe Pinglo y lo demás se hizo
historia de la música popular criolla.
Felipe, que falleció en 1936 a
los treinta y siete años de edad,
no llegó a conocer la incorporación
del cajón al vals por parte de
Francisco Monserrate, mucho menos el posterior
hecho del regalo de Caitro Soto hacia
el flamenco... Pasado un tiempecito llega
Óscar Herrero y hace un vals criollo,
con su cajón, y cierto aire flamenco.
¿Consecuencia de muchos hechos?
Va a ser eso...
Una vez escuchado el disco se llega a
la siguiente conclusión: la música
tiene unas cualidades llamadas sonoridad,
timbre, tono, intensidad, duración
y ritmo. Todas son igual de importantes,
todas. Óscar Herrero lo sabe, y
por eso ha hecho un disco destinado a
ser un ejemplo flamenco para la posteridad.
Importante contar la existencia de un
segundo CD en el digipack con los mismos
temas pero interpretados solamente por
guitarra, que en ocasiones también
apetece escuchar.
Respecto a lo sentimental, que sensación
de relajación y paz después
de pasar una hora paseando por los sonidos
de un monte de la sierra de Guadarrama,
el monte Abantos...
|