Manuel Silveria hizo vibrar al público valdepeñero

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Manuel Silveria hizo vibrar al público valdepeñero

El guitarrista flamenco Manuel Silveria realizó un concierto combinando diferentes facetas interpretativas, como solista y acompañando al cante y al baile, el pasado viernes 10 de febrero en el Teatro-Auditorio Francisco Nievas de Valdepeñas.

De rara avis podemos catalogar la figura de Manuel Silveria en la historia del arte flamenco. Resulta sorprendente que encontrándonos ante uno de los guitarristas más importantes de siempre, su nombre pase desapercibido para medios y titulares. Quizá no haber ejercido nunca como solista haya ayudado a evitar mayor fama y celebridad. Pero Silveria no ha necesitado mayor protagonismo mediático para contar con la opinión unánime de público, crítica y compañeros de profesión de que nos referimos a un músico inigualable, sobre todo ante estos últimos, entre los que causa respeto y admiración en idénticas proporciones.

Manuel Silveria hizo vibrar al público valdepeñero

El pasado viernes 10 de febrero se le tributaban honores en Valdepeñas, la ciudad manchega que recurrentemente nos obsequia con estos milagros jondos. Y para ello se le rodeó de tres de las voces más destacadas del cante actual, como son las de Antonio Reyes, Jesús Méndez y Julián Estrada. Abrió fuego el chiclanero, que vistió su voz con sus mejores galas para ofrecernos una ración de cante excepcional. Reyes interpretó de manera soberbia soleares, tangos y bulerías, además de fandangos, como también ofrecerían sus dos compañeros. Son tantos los ecos y estilos que nos hace rememorar Antonio, que resulta un artífice imprescindible. Jesús Méndez dejó su inconfundible impronta jerezana en las bulerías por soleá, los tarantos y las seguiriyas, volviendo a evidenciar unas condiciones vocales envidiables.

La guitarra de Silveria no necesita adaptarse a los diferentes artistas a los que acompaña puesto que su música siempre es la más apta para cualquiera de ellos. Su principal virtud, siendo la más difícil de todas, se encuentra en enaltecer al artista al que acompaña, creando resultados asombrosos. El producto final casi siempre se manifiesta como una genialidad musical. Añadamos su naturalidad y facilidad para extraer música de su guitarra, la que exprime virtuosamente sin apenas inmutarse, pareciendo la mayor parte del tiempo un mero juguete más que un instrumento de extrema dificultad.

Manuel Silveria hizo vibrar al público valdepeñero

Seguramente su personalidad lo llevó, como a muchos otros artistas, a ese segundo plano en el que se sienten más cómodos. Pese a ello, acompañado como el resto de la noche por las palmas de Richard Gutiérrez y Ángel Reyes y la percusión de Miguel Santiago, nos regaló de manera exclusiva un solo de guitarra por alegrías que nos hizo vislumbrar el importante guitarrista solista que podría haber sido. Junto a Julián Estrada, que intervino con maestría y autoridad, nos deleitó con malagueña y cantes abandolaos, alegrías y esa arreglada composición a ritmo de tangos que evoca a El Chino de Málaga y Jiménez Rejano. Silveria estuvo espectacular durante toda la noche.

Con todos los artistas en el escenario para el fin de fiesta por bulerías, se unió a ellos la gaditana María Moreno, una bailaora en pleno ascenso con hechuras de bailaora grande, que puso el remate definitivo a un espectáculo mayúsculo del que disfrutaron alrededor de quinientas personas.

Por Sonia Cobos
Fotos: Carmelo Rosales
Vídeo: Javier Márquez