Hay comparaciones que son necesarias...

Por Jacinto González

Al respecto de lo descubierto este viernes por la cadena SER, dando datos concretos sobre algunos de los lujos en los que se han gastado más de 30 millones de euros los imputados del caso de la SGAE, es necesaria una reflexión. Será breve y muy gráfica. Veamos una foto...



Es una habitación del Copacabana Palace, hotel de gran lujo en Río de Janeiro, donde según se ha informado en la cadena SER, se han alojado de vacaciones estos señores de la SGAE, con dinero desviado del canon digital. ¿De dónde ha salido ese dinero?. De todos los españoles, y por imperativo legal. Cuando usted va al supermercado y paga 1,10 euros en lugar de un euro por un tetrabrick de un litro de leche, es porque el supermercado paga el canon por tener música ambiental. Usted se bebe un café en el bar, y le cuesta 1,30 en vez de por ejemplo 1,10 euros porque hay que amortizar lo que el dueño del bar paga a la SGAE por tener un televisor en el local. Usted que está leyendo esto es quien, casi siempre sin darse cuenta, en la mayoría de momentos de la vida cotidiana, ha estado pagando esas vacaciones en Río de Janeiro, en La Habana, joyas varias, y demás asuntos curiosos.

Ahora veamos otra imagen, de un señor muy respetable:

El señor de esta foto se llama Rafael Riqueni y es socio de la SGAE. Teniendo en cuenta que SGAE es un monopolio, es decir, es el único sistema de gestión potente de derechos de autor que se ha permitido en este país. Rafael Riqueni es uno de los mejores músicos de la historia de este país, tanto como intérprete como en su faceta de autor. Un autor de verdad en toda regla. Él no tiene vacaciones de lujo, ni cuentas corrientes millonarias en el banco, ni vive entre yates, joyas, y chalets. Sí es un autor fundamental, referencia para los guitarristas contemporáneos tanto en el flamenco como en la clásica. Único e irrepetible, más allá que respetable. Los señores que se van de vacaciones al hotel de super lujo de la foto anterior, son señores que en nombre de Riqueni, además de los demás auténticos autores, han recaudado grandes sumas de dinero, de formas muy cuestionables como administradores, para luego darse todo tipo de lujos y caprichos. Con el dinero de usted, que está leyendo estas líneas en estos momentos. Amparados por leyes, dinero de su cartera destinado a sus lujos. Todavía no conocemos una contribución artística respetable por parte de esos señores que viven de lujo, aunque su lujosa vida venga de recaudar dinero en nombre del arte y los artistas. Piensen ahora en la cantidad de artistas, es decir, músicos y poetas que han vivido y muerto en la indigencia teniendo una obra respetable. ¿A que da para pensar un poco?.


 
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