Antonio Barberán: él sí que sabe de Cádiz

Por Jacinto González

En medio de este mes de agosto, cuando aparte de los habituales festivales y conciertos del verano, la actualidad del flamenco parece más tranquila, se ha producido un interesante asunto que aunque aún no ha provocado mucho ruído, pronostica cambios en positivo para el futuro del flamenco en la ciudad de la libertad. Antonio Barberán es el nuevo presidente de la Cátedra de Flamencología de Cádiz.

Quizás haya aún gente, incluso en el propio Cádiz, que el nombre de Antonio Barberán no les suene de mucho. Incluso más allá de Despeñaperros pueda parecer alguien nuevo en esta película. El mundo real indica que hasta este momento, Antonio Barberán ha sido en los últimos años uno de esos típicos seres humanos que hacen suceder las cosas, que realmente saben en que consiste todo esto, mientras otros nombres más conocidos se hacen fotos, se cuelgan medallas varias, y crecen sus cuentas corrientes.

¿Se acuerdan de aquel bienintencionado espectáculo multimillonario de Cádiz, en el que la Agencia Andaluza del Flamenco dirigida por Bibiana Aído intentó promocionar por la puerta grande todo lo que da de sí la historia del flamenco gaditano, algo que era justo y necesario?. La noticia en la prensa gaditana resultó ser la divergencia entre Pepa Gamboa y Faustino Núñez, con broncas en las que ambos intentaban ser el auténtico líder en la dirección del espectáculo, mientras Bibiana sufría lo suyo intentando instaurar la calma en aquella tempestad. El mundo real indicaba que, mientras las luchas de poder y los movimientos de euros estaban en un lugar, los artistas del espectáculo aprendían con Barberán, que no ganaba fama ni cobraba euros, pero todos sabían que él es quien sabe de Cádiz. ¡Somos muchos los que conocemos la famosa leyenda del mítico DVD! Entre otras cosas... Aún así, la influencia de Barberán se notó en las interpretaciones de los cantes, pero no en el resultado final del espectáculo, que también todos sabemos que él hubiera realizado de otra manera. Aunque lo habitual en los asuntos de Pepa y los de Faustino es acertar, y saber saben, en este caso concreto el resultado final no fue la luz de Cádiz, sino la lluvia de Escocia.

Una vez pasado el temporal del espectáculo, Barberán continuó siendo el principal dinamizador en el rescate de los cantes gaditanos. Revistas, televisiones, radios y libros todavía se empeñaban en su mayoría dar una imagen del flamenco gaditano a base practicamente de alegrías y tanguillos, una antigüedad, como se dice por allí. No se podía permitir que Cádiz pudiera ser un Typical Cádiz en la propia Tacita de Plata, así que Barberán personalmente, y sin pedir nada a cambio, se preocupó de que los artistas gaditanos actuales entraran en el interesante legado de soleares, seguiriyas, malagueñas, y demás cantes autóctonos. Con más que demostrable denominación de origen, resultaba que el flamenco en Cádiz puede dar mucho más de sí de lo que parecía, y tiene más historia de lo que aparentaba ser. Carmen de la Jara aprendiendo versos de sus gaditanos antecedentes para grabarlos, proyectos, conferencias...

El asunto del nuevo cargo de Antonio Barberán, como visible y declarado director a la vista de la institución que se encarga de la protección del legado flamenco gaditano, hace tener la esperanza en aquella frase de "el tiempo pone todo en su sítio". Ahora ha llegado a una institución que reivindica merecida sede propia. Y como él sí que sabe, sabiamente propone que sea en el Barrio Santa María. Por delante, en realidad, no tiene mucha más tarea de la que ya venía haciendo, liderar la protección del legado flamenco gaditano. Es "nuevo" en un cargo cuyos hechos fundamentales lleva realizando desde hace muchos años. Lo que más cambia es que ahora es cuando se sabe y reconoce publicamente de verdad quién es el que sabe. Que no es poco, y merecido está.

 

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