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Spencer
Tunick desnudó a Caracas
22.03.06 Dentro de su proyecto "Naked
Paviment", con el cual recorre
el mundo realizando fotografías
artísticas y masivas de desnudos,
el artista estadounidense organizó
una de sus instalaciones en la capital
venezolana el domingo 19 de marzo
invitado por el Museo Nacional de
Arte Contemporaneo. La corresponsal
venezolana de aireflamenco.com participó
en el proyecto, ya convertido en uno
de los encuentros artísticos
con más repercusión
en el mundo.
Realizado por
Rosmarvi Zambrano (venezuela@aireflamenco.com)
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Eran las cuatro
menos cuarto de la madrugada
cuando salté intempestivamente
de la cama y corrí
hacia la ducha. Había
recibido ya un sms que decía:
"Ya me desperté,
me cambio y bajo". Me
vestí rápidamente,
eso sí, sin ropa interior,
pues para lo que iba no la
necesitaría. Cerca
de las cuatro y veinte llegó
otro sms: "Ya estamos
cerca, baja". Y salí
corriendo de casa, esperando
a que fueran por mí.
Por fin, en el auto, una de
mis amigas me dijo: "Casi
me quedo y no voy, estoy asustada".
A todas estas, ¿Qué
hacían tres chicas
en un auto a las cuatro y
treinta de la madrugada, y
sin ropa interior? ¿A
qué le temerían?
Debíamos estar antes
de las cinco de la madrugada,
porque de llegar más
tarde, no formaríamos
parte de la instalación,
que tenía una particularidad:
la desnudez.
"Naked Paviment",
del artista Spencer Tunick,
esta vez tenía como
escenario la Avenida Bolívar
de Caracas - Venezuela. Esta
avenida es una de las arterias
viales más importantes
de la ciudad, conecta el este
con el oeste, la Caracas cultural
con el centro de la ciudad,
donde se encuentran todos
los entes gubernamentales.
A eso de las seis de la mañana,
después de haber dejado
nuestros formularios de registro
para la actividad, escuchamos
las primeras instrucciones
de Tunick: "Gracias por
estar aquí. Ustedes
formarán parte de una
obra de arte que sin ustedes
no sería posible. Estarán
desnudos por un corto período
de tiempo, pero sólo
se quitarán la ropa,
cuando mis asistentes se lo
ordenen". A eso de las
seis treinta se dio la orden
"Quítense la ropa"
a la que todos, sin dudar,
accedimos e inmediatamente
comenzamos a caminar por aquellos
brazos de la avenida, mientras
el personal de logística,
los bomberos, la guardia nacional
y la policía, comenzaron
a aplaudirnos por la valentía.Cerca
de dos mil cuerpos desnudos
comenzaron a aplaudirse unos
a otros por el hecho de estar
de ese modo en pleno centro
de la ciudad, con un fin meramente
artístico. Es una sensación
que no se puede describir,
hay que vivirla porque con
palabras casi es indescriptible.
Nadie estaba pendiente de
mirar los cuerpos de nadie.
Ni las razas, ni los credos
o religiones, ni las tendencias
políticas, ni las discapacidades,
ni los kilos de más,
ni las estrías, ni
la celulitis, ni las inclinaciones
sexuales, ni las dotaciones
de los chicos y chicas eran
importantes. Lo importante
era formar parte de la obra
de arte, que bajo el lente
de Tunick se estaba realizando.
El comportamiento fue perfecto,
parece ser que al estar desnudos,
el ser humano es él
mismo, y se presenta tal cual
es. Los hombres, amablemente,
ayudaban a las mujeres a bajar
las escaleras, a levantarse
del suelo
esos modales
de caballeros que se están
perdiendo en esta ciudad donde
reina el caos.
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Spencer Tunick logró, por las
dos horas que duraron las tomas fotográficas,
que todos nos sintiéramos unidos,
en igualdad de condiciones y que siguiéramos
sus instrucciones, aunque el venezolano
es bromista por naturaleza y creo
que por momentos le hicimos perder
la paciencia. Pero al final de la
experiencia, nos dio las gracias por
haber ido diciendo que las tomas habían
sido maravillosas, y explicando que
dentro de cuatro meses cada uno de
los que fuimos a la instalación
tendremos en nuestras manos una copia
de las fotos.
Mientras regresábamos a los
lugares donde aguardaban nuestras
ropas, Tunick se mezclaba entre la
gente buscando algo. De repente, alguien
toca mi hombro, y por la manera pensé
que era alguien conocido. Pues no,
era el mismo Spencer quien, al yo
levantar la mirada preguntaba si quería
posar para otras tomas fotográficas
que el haría, a lo que accedí
preguntando frenéticamente,
¿cuándo?, ¿dónde?...
Esas tomas fueron al día siguiente.
Los afortunados fuimos un grupo de
quince personas, diez mujeres y cinco
hombres, quienes estuvimos desde las
cinco de la mañana hasta cerca
de las once, en una furgoneta dando
vueltas por la ciudad con Spencer.
Lo más divertido de todo esto,
es que para estas tomas no había
permisos, habían que hacerlas
lo más rápido posible,
para que no nos reprendiera la policía.
Pero de eso Tunick, tiene un historial:
ha sido arrestado montones de veces
por hacer sus fotografías en
las calles con personas desnudas.
Las tomas de las chicas, en las que
habían mujeres de todas las
posibles mezclas de razas, clases
sociales, edades, etc., se realizó
al final de la Avenida Libertador
de Caracas, junto a un mural de unos
indígenas. La de los chicos,
se realizó en el Hatillo, a
las afueras de Caracas y al igual
que las de las chicas, había
diversidad de hombres e incluyó
a un chico en silla de ruedas. Estas
fotografías, forman parte de
otro trabajo de Tunick, que se centra
más en el ser humano, en la
belleza de los cuerpos desnudos y
lo que realmente somos, en esa capacidad
de aceptarnos tal cual sin importar
los kilos de más o los centímetros
de menos.
Formar parte de ambas experiencias,
la grupal en la que estuve dos horas
desnuda junto a otras mil novecientas
noventa y nueve personas y estar con
quince seres humanos especiales que
fueron escogidos por el mismo, ha
sido una de las mejores cosas que
me han pasado en la vida. El segundo
día tuve la oportunidad de
observar de cerca al artista: que
no dice una palabra pero se te acerca
y te extiende la mano para que le
des un masaje porque le duelen, quizás
por la tensión de hacer fotos
o por querer que le cuiden.
Caracas cambió el día
que Spencer Tunick demostró,
en un escenario que ha sido contenedor
de protestas públicas en pro
y en contra del gobierno, que todos
podemos estar juntos en un mismo espacio
sin distinciones de ningún
tipo.
Lo que me queda es invitarles a que
compartan esta experiencia. Obviamente
no tendrá la misma connotación
que la nuestra, pero en el fondo persigue
un fin estético y artístico,
que sin la participación voluntaria
no puede ser realizada. La próxima
cita será en San Sebastián
(España) el sábado 22
de abril. Anímense y pasen
a ser de aquellos afortunados que
formaron parte de Naked Paviment.
Web oficial de Spencer Tunick: www.spencertunick.com
Web Spencer Tunick en Caracas: www.maccsi-tunick.com.ve
Web Spencer Tunick en San Sebastián:
www.coff.es/es/spencertunick
www.aireflamenco.com
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