¿Por qué denominan nuevo flamenco a cosas de hace décadas?

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¿Por qué denominan nuevo flamenco a cosas de hace décadas?

Seres humanos artistas, cronistas, managers, promocioneros, seres humanos de cualquier cosa en todo este mundillo flamenco: es tan anacrónico como incorrecto usar las palabras fusión, moderno y actual cuando unas alegrías, unas bulerías, una seguiriya o unos tangos tienen una batería, un cajón, un saxo o un bajo.

No es novedad que en el flamenco estén ciertos instrumentos como los mencionados, con una serie de fórmulas, tanto desde perspectivas rock como intenciones pop y jazz, aparte de otras posibilidades, como simplemente hacer flamenco con el instrumento que a cada cual le de la gana. La era principal de cierto desarrollo está definida entre que Smash empezó a hacer sus cosas a finales de los sesenta (sí, hace medio siglo), hasta el punto revolucionario de La Leyenda del Tiempo para cerrar los setenta, todo el desarrollo del rock andaluz en los ochenta, la orgía musical de cosas flamencas con carácter jazzístico en esa década misma por caminos de Paco de Lucía, y asuntos por Tino di Geraldo, Carles Benavent, Jorge Pardo y demás, y eso teniendo en cuenta que antes aún de todo eso ya experimentaron cosas flamencas de esas músicos como los mismísimos Miles Davis o Sabicas. A ver, que hace unas décadas Paco de Lucía y Pepe Habichuela ya hacían conciertos y grabaciones con bajistas eléctricos y cajones. Este año, 2017, se cumplen cuarenta años de la llegada del cajón peruano al flamenco. Bonito es, y se desarrolló una escuela muy interesante a partir de músicos como Rubem, Manolito Soler, Antonio Carmona y Ramón Porrina, pero novedad no resulta a estas alturas de la película.

Todo eso que en un solo trabajo discográfico dejó Ray Heredia para inaugurar los noventa, todas las bandas flamencas de los noventa en concepto pop y música latina a partir de la explosión Ketama, y aquella amplia variedad de posibilidades en esa línea, que iban desde lo sublime hasta catetismos horteras, y siempre habría que reconocer esa personalidad jerezana única en los interesantes terrenos blues y funk rock a lo Red Hot Chili Peppers de Navajita entre matices del Misisipi y sonidos californianos, el billy mestizaje orgánico de los Mártires del Compás, las posibilidades flamencas de voces negras de esencia soul como la de Aurora, las aventuras eléctricas de Raimundo con su Gerundina... Casi todo eso, lo nombrado y mucho más, casi todo eso sucedió o se fundó antes de empezar un nuevo milenio. Estamos en el 2017, TODO eso que en el flamenco aún estáis denominando casi siempre como moderno, "fresquito de ahora", fusión, actual, nuevo y adjetivos de ese tipo, la mayoría de todo eso se ha desarrollado y perfeccionado en su mayoría desde finales de los sesenta hasta el 2000. Y si nos vamos a la denominación fusión, el flamenco es fusión de cosas desde su origen. Una cosa es que poco asunto nuevo realmente rompedor haya surgido al respecto a partir del dos mil y algo, lo cual es diferente a que esas cosas sean creación reciente o actual algo por el simple hecho de tener un bajo, una batería o un saxo. Que se utilicen ciertos adjetivos aún para esos casos, como concepto mental colectivo, es absurdo. Y no digo nada de ese amplio sector de seres humanos que a todo asunto flamenco que tenga un bajo, una batería o un saxo, directamente lo denominan POP. En plan como que el flamenco es o tradicional o pop. Toma ya. Muchas veces lo hacen hasta los cronistas musicales en medios de comunicación. He leído definir el disco de Lin Cortés como flamenco pop. Asuntos que suceden porque los músicos de los terrenos flamencos tienen, en general, una mayor cultura musical que el colectivo de los cronistas flamencos, más preocupados en muchos casos de sus egos, que en la navegación a través de los terrenos del mundo real, sin asimilar que el flamenco no es un compartimento separado en la historia de la música y las artes. No sucede solo en el flamenco: es típico español también que el cronista de rock se encierre en el rock.

Es erróneo denominar en el presente como 'nuevo flamenco' (queda raro decir nuevo o viejo a un arte vivo) o considerar como experimentos nuevos que haya baterías, bajos, cajones o instrumentos de metal en el flamenco. Verlo así, como si fueran experimentos hechos con gaseosa a tener todavía prudencialmente en un cajón aparte, sería faltar el respeto a grandes artistas que han hecho trayectorias magistrales con esos instrumentos y/o influencias culturales, gente de amplísima trayectoria que ahora tiene cincuenta, sesenta o setenta años. Algunos incluso ya ni viven, como es el caso del principal guitarrista de todos ellos. Este año se cumple el setenta aniversario del nacimiento de Paco. Sería faltar el respeto a la obra de Paco considerar como experimental asuntos como su formato de banda, el tipo de instrumentos en concierto, o las aportaciones culturales que él ha realizado durante décadas recorriendo el planeta.

Hace pocos días, un ser humano me dijo que parece que empieza a ser tendencia la inclusión del violín en el flamenco. No solamente me acordé de músicos como Bernardo Parrilla, que ha dado incontables vueltas al mundo en las últimas décadas con ese asunto, o David Moreira, el mejor intérprete de violín flamenco desde hace un par de décadas. Me acordé, obviamente, de las pandas de verdiales, que es uno de los principales orígenes del flamenco. El asunto de los verdiales, muy anterior al propio flamenco, que además es un origen principal del fandango, del que posteriormente después nacieron y se desarrollaron muchas cosas. Asunto muy anterior al flamenco pero necesario para que este se formara está en esas pandas de verdiales, que eran seres humanos tocando guitarras, violines, panderos, platillos y castañuelas. Tengan también este dato en cuenta. Quizás lo que muchos aún tratan como novedad en el flamenco, e incluso algunos miran con cierta condescendencia, como si fueran asuntos experimentales con gaseosa, es que durante el último tercio del siglo veinte, un siglo del que ya estamos tomando la necesaria cierta distancia en el momento actual como para poder estudiarle bien en perspectiva, durante ese último tercio de siglo veinte tuvo lugar un periodo de unos treinta años como principal etapa de entrada y desarrollo en el flamenco de una serie de instrumentos que iguales, o en los casos de no ser el mismo instrumento concreto sí tenían funciones similares, en gran parte ya tenían hace siglos aquellas músicas y culturas que parieron al propio flamenco.

Usted, como espectador, artista, o sea cual sea su función respecto al flamenco, tiene todo el derecho del mundo a que lo que más le guste personalmente sea un señor cantando sentado que tenga al lado a un guitarrista. Y que ambos seres humanos, solos en el escenario, interpreten asuntos por malagueña, levantica y fandangos naturales. Pero para que existiera ese concepto flamenco, tan interesante como solemne y directo, con esos cantes que he referenciado adrede, fue necesario que previamente unos seres humanos vestidos con trajes muy coloridos hicieran cosas con violines, panderos, platillos, bandurrias, guitarras y castañuelas. Hace pocos años, me dijeron que un artista flamenco estaba innovando porque salía a cantar andando de pie vestido con esmoquin y pajarita. Lo cual tiene su cosa: de hecho así mismo salían los cantaores a escena hace un siglo en los cafés cantantes de ciudades como Madrid y Sevilla. Es lo que hacía Fosforito El Viejo, por ejemplo. Hasta que Antonio Chacón, después de Silverio, fue el principal para poner de moda que el cantaor se sentara en una silla y resultara sobriamente solemne. Aparte de dejar establecidas las bases para la interpretación una serie de relevantes cantes, junto a guitarristas como Ramón Montoya. Sí, la mayoría de lo que muchos cronistas y aficionados denominan como "lo puro" o "lo tradicional" en realidad son cosas inventadas hace un siglo o incluso menos, y en su momento fueron una significante novedad ¿Por qué considerar como referencia de flamenco tradicional a una tendencia musical y escénica que surgió hace solamente un siglo, habiendo detrás otro siglo más de historia del flamenco? Y todo el "protoflamenco" que hubo antes del flamenco. No hay que equivocar preferencias estéticas y sentimentales actuales a nivel personal, o incluso colectivo, con cuáles fueron los hechos reales de la historia del flamenco. Si somos realistas y rigurosos, tendría más sentido utilizar adjetivos como "puro" y "tradicional" en el flamenco para referirse a vestirse con trajes de muchos colores, para bailar dando saltos con el sonido de guitarras, violines e instrumentos varios de percusión. Como los verdiales, que tienen más de "flamenco puro de antaño", si es que decir cosas así tiene algún sentido, que un cante por modernísima soleá, un cante muy actual comparado con la caña, por bonita, elegante y sentimental que sea una soleá bien cantada. Opiniones personales, creencias, cuentos místicos de hadas y cuestiones de fe puede haber tantas como seres humanos. Historia de la música y de las artes en general, con sus hechos históricos demostrables en hemerotecas, solamente existe aquello que sucedió realmente.

Por Jaci González