tío adolfo 
 

Cinco de la madrugada en la Calle del Almendro, perpendicular a la madrileña Cava Baja, por la puerta de un bar aparece un señor de setenta y seis años rodeado de guapas mujeres cantando y bailando por bulerías. No es una anécdota sacada de una novela sobre un imposible personaje creado por algún ingenioso escritor... Es una realidad. Cada noche, tanto la luna como el Tío Adolfo reinan en el flamenco imperio de la Cava Baja. El Tío es un artista gitano elegante, que siempre guarda en el sentimiento recuerdos hacia sus primos Porrina de Badajoz y Rafael Farina. Una seguiriya con Alfonso en la Soleá, una bulería con Alejandro en Triana, unos tangos al piano en las cuevas de Tapa tapa, por soleá donde Lucio, fandangos en el Butrón... y así hasta el amanecer. En definitiva, alguien que obligatoriamente debiera pasar por este patio de aire flamenco, les invito a leer esta charla... y si pasan por Madrid paseen cualquier noche por este barrio tan flamenco para comprobar que el Tío Adolfo existe.

Realizado por Jacinto González
Fotografías de Patricio Mera
     


 

¿Quién es el Tío Adolfo?¿Cómo se presentaría a sí mismo?
Dando lo que yo soy, entonces como yo canto muy bien, mi primo Rafael Farina, Porrina de Badajoz y yo hemos sido los mejores del mundo. Yo soy una persona que me gusta el cante desde niño, llevo muchos años encima, a los mayores ya no nos quieren en ningún sitio. Tengo setenta y seis años y parece que tengo cuarenta de cómo yo canto, la velocidad... El otro día di una conferencia de cante con Alfonso de la Soleá de tres horas que no dejé cantar a ninguno. Yo me encuentro muy bien, con muchas fuerzas, pero la vida del artista es cruel y mala porque no quieren a los mayores. Yo he dado mi sangre para que me escuche todo el mundo, canto muy bien, y todo lo que canto es mío. No es copia de nadie, unos cantan por Caracol, por Duquende, Camarón, Antonio Chacón, La Perla... Y eso no es así, porque si Dios te ha dado las alas de San Miguel en la voz, tienes que demostrar al mundo lo que tu vales. Al tener estilo propio yo me creo que soy un genio, de verdad, porque todo lo que canto es mío... Sacado por mí y compuesto por mí...

¿Ha hecho usted grabaciones?
Me grabaron, por hacerme un favor, un disco. Por hacerme otro favor saqué una cinta, que canto por guajiras, tarantas, seguiriyas, soleá... Todos los cantes me los sé de memoria. La saeta la canto todos los años aquí en la Cava Baja a Jesús el Pobre, donde Lucio... Lo que yo se es que cuando voy a un sitio pongo la gente en pie, porque canto, bailo, y toco las palmas...

¿Qué es el flamenco?
Lo más bonito que hay en la vida, sabiéndolo cantar y haciéndolo puro, es lo más bonito y consagrado del mundo. Prueba evidente que en España, hay bailaores que quitan la tapaera del sentío. Guitarristas, mis sobrinos que son monstruos. El toreo, en España. El cante flamenco, en Madrid. No lo tiene el mundo entero eso, y hay que admirar ese arte puro. Cuando sale un pintor bueno, si hace una copia no vale un duro... Pero si hace algo bueno hay que respetarlo.

¿Madrid es tan flamenco como Jerez, Sevilla, Cádiz...?
En Madrid hay mucho flamenco muy bueno. No hay que ser fanáticos... Que si se lleva el gato al río Jerez. Yo he cantado con gitanos de Jerez y he cantado para rabiar. En Sevilla y en Cádiz se canta muy bien, en Salamanca... y en todos los sitios suele nacer un alma para el cante flamenco.

¿Qué es el aire?
El aire es el paladar con que se cante y el sentimiento con que se haga.

¿Qué palos le gusta más cantar al tío Adolfo?
El flamenco puro le canto yo, la seguiriya, el taranto, una minera, una taranta... Las sevillanas para mi no entran en el flamenco.

Ha comentado usted antes que andaba por Madrid con Porrina y Farina... ¿Qué hacían ustedes por estas calles?
Por ejemplo una vez Cantinflas al Hotel Ritz, hace unos treinta años durante San Isidro, que fuimos a una corrida y nos invitó a cenar en el Corinto. Después cogimos la borrachera padre, nos fuimos al Palomar, un caserón... y nos pasamos dos días de fiesta allí por el Pardo. Quedamos muy bien, Cantinflas era un personaje como artista y cómico para mí el mejor del mundo...

¿Cuáles han sido sus referentes artísticos?
Nunca tuve maestros, el cante tiene que tener tu sello. El gitano que canta bien tiene su sello, como el pintor que pinta bien. Camarón tiene su mérito, era un personaje cantando. Yo le dije una noche, que le metí yo en Torres Bermejas...

¿Usted fue quien metió a Camarón en Torres Bermejas?
A Camarón le metí yo, y mi primo Rafael Farina. Un comandante, llamado Moran, era muy amigo del dueño. Le dije a Camarón, dios te ha dado las alas de San Miguel, no cantes por Chacón ni por La Perla ni Mellizo... Saca lo tuyo que Dios te ha dado poder y sé creador. A los dos años se volvió creador y terminó con todo el mundo. Era joven, tenía diecisiete años, y se convirtió en el mejor del mundo.

¿Usted ha cantado alguna vez como profesional?
He estado en alguna fiesta con Farina o Porrinas, iba yo con ellos...

¿Cómo conoció usted a Porrina y Farina?
Estábamos en el Círculo de Bellas Artes los tres. Mi primo Rafael Farina, que es como hermano... También es familia Porrina.

Entonces hay gente actual del flamenco, como El Cigala, que es familia suya...
Es sobrino mío, y Tamara también sobrina mía, yo soy gitano por los cuatro costados. De pequeño en el río, cuando mi madre traía la cesta con chorizo y pan, salíamos bailando los niños... La guerra la pasamos en el Soto de Zamora, mi padre hacía las canastas. Cuando no había pan ni chorizo nos quedábamos tristes.

¿Cómo se metió usted en el flamenco madrileño?
A mí me ha querido y respetado todo el mundo, soy muy buena persona.

¿Cómo es posible que usted nunca hiciera una grabación importante?
No he querido nunca, el artista flamenco siempre ha estado muy mal pagado. Ahora que soy mayor, más. Bailo por bulerías, canto, toco las palmas, soy completo como artista...

¿Tiene previsto salir ahora en plan profesional?
Eso es lo que yo trato, y lo que saque será único, porque tengo setenta y seis años...

 

Un sueño del Tío Adolfo...
Me queda poca vida, estoy disfrutando bastante bien.. seguir así...

El otro día le vi a usted salir de espontáneo al escenario en un concierto de música electrónica, lo cual solamente ir de asistente un señor de esta edad tiene ya su punto, para cantar flamenco...
Y sin dientes... todo lo tengo que hacer de pulmón...

Mucho arte...
Claro que sí, gracias.

¿Algo que quiera decir usted para terminar?
Te agradezco que me hagas esta entrevista, que Dios te bendiga...


A partir de este momento comenzó una hora de cante con sus habituales letras de "La Cacería", "Me voy a comisaría", y demás... El Tío Adolfo, aire de la Cava Baja.


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