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Pedro
Genil "Carajito de Caracas", cantaor.
Fue uno de los
más importantes integrantes de la
primera edad dorada (la segunda está
comenzando actualmente) del flamenco en
Venezuela, un artista que llegó hasta
Caracas por un contrato y allí decidió
quedarse para toda la vida, en una época
en la que los tablaos y teatros venezolanos
podían permitirse el lujo de llevar
a artistas más importantes aún
de los que se podían ver en los escenarios
españoles. Actualmente, a sus setenta
años y escasamente metro y medio
de altura, Pedro es capaz todavía
de cantar por cualquier palo, y planea una
nueva vida en España. Creo que Carajito
de Caracas pasará más veces
por este patio...
Realizado por Jacinto González
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| Pedro
Genil y Paco de Lucía |
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¿Quién
es Pedro Genil "Carajito de Caracas"?
Me presentaría con mi nombre
artístico, Pedro Genil, Genil
por el río y mi pueblo Puente
Genil. Tengo setenta años y
todavía tengo la suerte de
poder interpretar los cantes que a
mi me gustan. Aquí ando en
Madrid, pensando en traerme a la familia
de Venezuela.
¿Cómo
se inició en el cante?
Fue de jovencito, me escapaba de
mi casa y me iba a los pueblos con
nueve años. Iba a las ferias
y me subía a las mesas de
las cantinas, mi madre mandaba a
la Guardia Civil a buscarme, "uno
chiquitillo con el pelo largo que
se sube a las mesas y canta".
Me cogían y me llevaban a
casa. Cuando se acercaba la feria
de algún pueblo, me cogía
cualquier tren escapándome
de casa, y las mujeres en los vagones
me tapaban y luego las cantaba.
Así empecé.
¿Hasta
donde llegaba con el tren?
A los pueblos de Andalucía.
Luego más mayor me fui con
un teatro portatil de feria en feria,
empecé a cantar con orquesta
en teatros.
¿El rollito
de Pepe Pinto y demás gente?
Claro, esas cosas. Las canciones que
estaban en boga, pero me gustaba más
el flamenco. Cuando le cogí
el tranquillo, lo que me gustaba era
cantar por soleá, polo, caña,
martinete, debla.... Las cosas de
levante, murcianas, taranta, cartagenera.
Los cantes de levante son muy bonitos
y los llamados libres, que realmente
no hay porque todos tienen su medida,
la granaína y demás.
Pero daba más dinero otra cosa... |
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El
aflamencamiento con orquesta...
Mi madre me decía que me
dedicara a la orquesta, que no había
un flamenco puro que tuviera dinero.
Millonarios no ha habido casi ninguno,
tenía razón. Camarón
podría haber sido el único
y adornó los cantes con su
voz tan bonita... Ahora hay más
adelantos tecnológicos con
el sonido, antes las grabaciones
no era en la mayoría de los
casos la voz del que cantaba, hoy
sale con toda nitidez y realidad
en los discos.
¿Se
fue a Venezuela para hacer flamenco
más auténtico?
A Venezuela me fui por un contrato,
como fui a otras partes contratado.
Me gustó Venezuela, conocí
allí a mi mujer y organicé
mi familia. Es un gran país
con gente buena, un país
con muchos recursos. Ahora está
la cosa un poco jodida, eso si.
¿Cómo
estaba allí el flamenco cuando
usted llegó?
Venezuela y Méjico han sido
los paises con más tablaos
flamencos fuera de España.
En Caracas había cinco tablaos
de primerísima categoría,
los mejores artistas de tablaos
de España estaban casi todo
el año en Venezuela. Yo estaba
en "Los Tarantos", con
La Tati, Manolete, La China, Paloma
Marín, cantaba La Venta...
eramos tres cantaores. Estuvo hasta
Camarón allí cantando.
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| Pedro
Genil y Pepe Habichuela |
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| Pedro
Genil y Camarón |
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El nivel era
como el que habría en un
tablao de Madrid o Sevilla
En un tablao de aquí nunca
ha habido tanta estrella junta en
un mismo espectáculo, eso
era allí que se podía
pagar.
Creo que un
poco después montó
allí otro tablao Espartaco
Sartoni
Eso fue sobre el sesenta y ocho,
que hizo "El corral de la morería",
yo estuve allí cuando fui
a "Los Canasteros" en
el sesenta y nueve, que es cuando
me quedé allí.
Estando allí
se encontró con el famoso
viaje venezolano de Camarón
Eso lo organicé con el marido
de La Tati, Juan Amaya, primo de
Carmen Amaya. Se lo dijimos al dueño
de "Los Tarantos", Rafael
Jiménez, y lo llevó.
Le llevó para quince días
y estuvo más de un mes, pero
no se quería ir. Coincidió
que pilló por medio la Semana
Santa y allí nos íbamos
unos días a Puerto La Cruz,
a un parque llamado Mochima. Ahí
íbamos a una isla todos los
días y se enamoraba, decía
que se quedaba allí y montaría
una casa. Pisaba los calamares,
las sardinas a montones, los vendedores
de ostras cuando tomabas el sol...
Fue con Pepe Habichuela que se quedó
luego un año con su mujer
Amparo.
Desde pequeño
usted conoce a Paco de Lucía...
Desde que tenía yo ocho años,
en Algeciras, aunque allí
en Venezuela nos hicimos más
amigos. Ibas por Sabana Grande y
te cruzabas con todo el mundo, al
menos cien artistas flamencos a
principios de los sesenta. Al teatro
a su vez iban las mejores compañías
de España, cumbres flamencas
con Manuela Vargas, Antonio Gades,
Cristina Hoyos y demás, antes
de hacerse el Teresa Carreño.
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¿Qué
hicieron en cierta ocasión Pepe Habichuela
y Camarón con sus zapatos?
Un día llegué al tablao con
el tiempo justo, y cambiándome de
calzado me quitaron una bota y un zapato,
menos mal que de distinto par, así
que tuve que salir a actuar con una cosa
en cada pie.
¿Luego
se lo devolvieron?
No, se lo quedaron los dos. Yo cantaba
de pie, pero no por sacar las piernas
colgando porque tenía mi silla
especial. Yo pensaba que me lo darían
al día siguiente, pero nadie me
decía nada... Esos zapatos me costaban
caros, tenía la horma en Barcelona,
el zapatero Pedro Tomás Moliner,
capitán de bombero pero un artista
haciendo zapatos. Con el tiempo me lo
dijeron...
Pepe está aquí
en Madrid, los dos nos llevamos bien con
él, se lo podríamos pedir
Jajaja, hace ya treinta años de
esto, ya lo hemos olvidado. Otra vez me
cosieron la manga con el forro de la chaqueta,
pero luego hice yo otras bromas, estábamos
siempre en ese plan. Ahora hay menos compañerísmo.
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| Camarón,
Pedro, y Carlos Habichuela |
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www.aireflamenco.com
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