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José Miguel Carmona, más conocido como Josemi, es el integrante de la Familia Habichuela que abre este apartado
especial de fin de temporada de "El Patio". Debutante en
Broadway, poco después entraría a formar parte de las
formaciones "La Barbería del sur" y "Ketama",
estableciéndose en esta última hasta la actualidad.
Actualmente, mientras graba un disco a dúo con Carles Benavent,
presenta un espectáculo en directo junto a su padre Pepe Habichuela,
además de otro tipo de trabajos musicales. En este diálogo
repasa su amplia carrera artística, mostrándose como
aquel joven músico que nunca perdió la necesaria humildad
que debiera tener todo artista.
Realizado por Jacinto González
Fotografías de Rafael Manjavacas |
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¿Quién
es José Miguel Carmona?
Yo me presentaría como miembro de mi familia,
los Habichuela, e hijo de mi padre. Me siento muy orgulloso de ser
hijo de mi padre y pertenecer a la familia que pertenezco a nivel
musical. Una persona que le gusta mucho la música, que vive
para la música y con la música.
Naciste en el año setenta y uno, y desde
pequeño tu madre Amparo no estaba por la labor de que fueras
artista. Te apuntaba a clases de inglés, de karate, y de lo
que fuera para distraerte, pero el niño salió guitarrista...
¿Cómo recuerdas el paso de jugar con juguetes como aquel
coche teledirigido que tanto te gustaba a jugar con una guitarra?
¿Como un juego, tomándoselo en serio...? |
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No recuerdo el momento en el que empecé a
tocar la guitarra, porque quizás al estar mi padre todo el
día con la guitarra en la mano, muchos artistas que pasaban
por casa, amigos de mi padre y mi madre que estaban en tablaos,
me llevaban a tablaos. Recuerdo ver en tablaos a Pepe de Lucía,
los Hermanos Reyes, teniendo yo tres o cuatro años. No sé
ni como aprendí, iba conmigo paulatinamente. A partir de
una época, yo no he sido mucho de estudiar, mi padre me decía
que si quería ser guitarrista tenía que estudiar.
Pero el no me obligaba, quería que yo tocara cuando quisiera,
con ocho o nueve años estaba con el fútbol, las niñas,
lo típico. Pero siempre con una parte de mí en la
música.
Siendo bastante joven, con quince años, debutas a lo grande
en Broadway, teatro Mark Hellinger. ¿Cómo recuerdas
aquellos días de octubre y noviembre del año ochenta
y seis?
La verdad que fue increíble. Recuerdo
el día que mi padre me dijo que iba yo en ese espectáculo.
Estaba ya hecho, ahí iba Farruco, la Carrasco, Fernanda,
el Güito, mogollón de gente. Yo daba alguna clase con
"El Güito" en Amor de Dios. Mientras él daba
las clases yo acompañaba, que me metió mi primo Juan.
Yo cuando me fui no tenía intención de ganar dinero,
para mí lo importante era estar ahí y ver cada noche
ese espectáculo. De los dos meses que estuvimos en Nueva
York y los otros dos meses entre San Francisco, Los Ángeles,
Washington y demás sitios no me perdí ningún
día nada de ese espectáculo, porque eran artistas
en plan de no perdérselo porque puede ser una vez en la vida
ver aquello junto, y así ha sido.
El otro día me contaba tu tío Juan que de repente
aparecía entre el público Liza Minelli, Frank Sinatra,
Sammy Davis...
La Reina de España, Sabicas venía
muchísimo. Recuerdo que se venía después a
la habitación de mi padre y mía, y hay una cinta que
tengo que el se ponía a hablar y a tocar. Me pedía
que bajara a por algún helado, allí entre la quinta
y la sexta avenida a la altura de la Calle 48, yo me iba a por el
helado en noviembre con el frío que hacía. El gitano
se ponía con su helado, a tocar y a hablar. Yo debajo de
la cama metía un walkman con una cinta, para después
cogerle las falsetas, recuerdo horas y horas escuchándole
tocar y hablar. Además las juergas que se montaban, estaba
también Farruquito en la segunda época...
Tenía entonces Farruquito unos cuatro años...
Sí, el último día en Los
Ángeles salió a bailar un taranto que bailaban todos,
y se le veía una cosa muy especial. Ha sido una gira irrepetible
y una de las experiencias más bonitas que he tenido dentro
del flamenco, compartir. Aunque yo no compartía nada porque
era un párvulo, pero la suerte de estar con esos monstruos,
tocar a Farruco, era un sueño... Otras veces buscábamos
a gente de otras músicas, hicimos amistad con dos guitarristas,
uno indio y otro mejicano que vive en Los Ángeles, unos monstruos.
Nos íbamos a hacer fiestas, allí se hacen fiestas
que se cobra entrada, los músicos tocan y con el dinero compran
bebida y cosas para estar bien allí. Nos pasábamos
horas así.
Vuelves a Madrid y no mucho tiempo después empiezas a tocar
en el proyecto de tu primo Juan en el que también estaban
Sorderita, Antonio, Ray... Intervienes en la grabación de
"La pipa del Kif" en el ochenta y siete estrenándote
como compositor junto a Antonio en el tema "Chupendi".
¿Cómo fue meterte de repente en Ketama?
Yo siempre he sido una persona que le ha gustado
mucho aprender. En ese disco tocaba en dos temas, "Garlochí"
que era un tema de Juan que metí un poquito, y "Chupendi".
Pero yo iba al estudio todos los días, aunque no tuviera
que ir porque no iba a tocar, ahí yo vi pasar a Carles Benavent
con el que estoy haciendo un disco ahora, vi pasar a Kiflus, al
lado estaba Tomatito haciendo un disco, el de "Rosas del amor".
Yo iba al estudio a empaparme de todo, siempre me ha gustado aprender,
iba a ver como se hacía eso, ver a la gente tocar. Creo que
es muy importante para la gente que empieza, que vayan a aprender
como tocan los maestros como Benavent.
Benavent, que parte de sus inicios flamencos fueron con tu padre...
Él empezó antes con Paco, el
primer concierto que lo vimos en plan flamenco fue en el Parque
de Atracciones con el sexteto, presentando "Sólo quiero
caminar". "A Mandeli" se hizo muy poco después...
Entonces fue algo paralelo...
Exactamente, estaba haciéndose entonces
el disco de mi padre.
Destacables los tangos que hizo a dúo
con tu padre...
Ese hombre es un maestro. Ahora tengo el gusto
de estar haciendo un disco con él, estaba yo en Mojacar,
y me llamó, fui a verle a un sitio llamado "Tito".
Estamos con el disco que saldrá este año, lo que pasa
es que ahora está él de gira con Chick Corea y lo
hemos parado un poquito.
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| José Miguel
Carmona junto a su padre Pepe Habichuela |
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Volviendo a los ochenta,
poco después de salir "La pipa del Kif" que fue tu
primer disco con Ketama, se empieza a distribuir en el Reino Unido
el primer disco de la formación que dos años antes había
sacado la discográfica "Nuevos Medios" de Mario Pacheco
pasando casi desapercibido. El disco empieza a moverse, le gusta a
Joe Boyd, y usando ese primer disco os vais de gira con actuación
en Ronnie Scott's incluida. Estando allí, en un festival de
World Music, os encontrais a Toumani Diabate con la kora. ¿Cómo
surgió el proyecto "Songhai"?
Nos invitaron a un sitio a comer una paella.
Nosotros vimos mucha semejanza en su forma de tocar la kora, él
era un músico del circuito de world music, le hicimos ritmo
con un cajón... En un principio en aquella época no
nos pensábamos las cosas, no era con un fin. Al hacerlo tan
relajado salió tan bonito, parece que no nos dábamos
cuenta cuando lo estábamos haciendo...
Estabais haciendo un concepto nuevo y distinto...
Es un concepto que mucha gente ha seguido ese
punto. La música no la ha inventado nadie, pero hay gente
que estamos en el momento adecuado y en sitio adecuado. Entonces
te toca a ti hacerlo, y te quedas el sambenito de ser el primero
en haberlo hecho, pero si no hubieras estado tú lo hubiera
hecho quizás otro. Quitando los monstruos como Paco de Lucía
y Camarón, que no es que hayan estado en el sitio sino que
son otro status. En Inglaterra hubo una repercusión muy fuerte
de "Songhai", una revista de allí, "Musical
Express" lo calificó como el mejor disco de música
étnica. A partir de ahí los críticos empezaron
a hablar de un grupo español, la gente de Universal que entonces
era Polygram se puso en contacto con nosotros, escucharon los discos
anteriores nuestros, y nos fuimos a Polygram.
Entonces salió "Y es ke me han cambiao los tiempos".
Exactamente, es otro disco muy importante,
porque en esa época fue el destape de Antonio y mío.
Antes era más de Joselito y Juan. Nosotros estábamos
haciendo más percusiones y cosas así.
Obviamente, ellos eran músicos mayores, más experimentados,
vosotros casi niños...
Claro, yo tenía diecisiete años
y Juan tenía ya un camino hecho. Hicimos temas importantes
como "Loko" o las sevillanas "Puchero Light",
la bulesalsa... Un disco que recuerdo con mucho cariño.
Ketama empieza a ser conocido en este país. Posteriormente
surgen algunos inconvenientes en el camino, puesto que Ray Heredia
hace en el noventa y dos su disco en solitario pasando desgraciadamente
poco después en el mes de septiembre lo que todos sabemos,
Sorderita quería hacer algo más flamenco y se mostraba
impactado por la muerte del compañero. Sale el disco "Pa'
gente con alma"...
Ese fue con Michel Camilo, era el aniversario
del descubrimiento de América. Nos propusieron hacer esto
con Michel Camilo y aprendimos mucho. A raíz de ese disco
hicimos una gira con Arturo Sandoval, Paquito de Rivera, Michel
Camilo, Giovanni Hidalgo...
De echar a correr del susto imagino...
Al principio recuerdo un concierto en Salamanca.
A ellos no los conocían y los gitanos nos esperaban a nosotros.
Cuando vimos tocar a estos, que se bajaban del escenario y nos veían
tan flipaos de lo que habíamos escuchado que nos daban ánimos.
Eso es algo importante de la música, compartirlo con gente
que te sorprende. Te dan ganas de estudiar, de aprender, ves que
no eres nada, los humos se te bajan... Es gente con un nivel muy
fuerte.
¿Cómo recuerdas a Ray Heredia?
Ha sido un personaje único, un tío
muy inquieto, cariñoso, duro. Como en la música, se
arriesgaba mucho, en sus relaciones personales y en su músico.
Una de mis últimas borracheras con él fue con el disco
de "La Barbería del sur"
Cierto, aquel entonces eras integrante de "La Barbería
del sur"
Hice ese disco en la misma época en
que él hacía el suyo...
Principios del noventa y dos...
Sí, salió el de "La Barbería del sur"
y el suyo salía dos semanas después. Nos encontramos
y dijimos: "Vamos a ver a Mario a la casa de discos, nos dé
varios discos, vamos a los bares de los colegas que lo pongan y
nos tomamos una copita. Yo voy con vosotros y dentro de dos semanas
me acompañáis vosotros a mí, hacerlo con mi
disco". Entonces nos metimos en un bar, un chupito, una copita...
Después de diez bares una borrachera que te cagas. Era un
tío muy arriesgado, muy especial, una pérdida en lo
musical increíble. Escuchas el disco de Ray, y me parece
que es intemporal, hoy en día es tan fresco y auténtico
como entonces...
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Todavía
no hemos llegado al momento psicológico temporal de Ray,
faltan años para llegar a él...
Estaba adelantado a su tiempo. El decía que no era flamenco,
el no era ni flamenco, ni rockero ni nada. El hacía música,
era un superdotado, alguien como Prince, adelantado a todos
los niveles. El disco dejo de escucharlo y necesito volver a
escucharlo.
¿Se hizo fácil combinar dos
formaciones paralelas, "Ketama" y "La Barbería
del sur"?
En un principio, en la época de "La Barbería"
estaba haciendo temas con Antonio, pero aún no me veía
todavía muy integrado en Ketama, no podía hacer
un tema solo que me apetecía. |
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Yo en el disco de "La Barbería"
entré como productor, pero buscaba la manera de no depender
tanto, a partir de ahí tuve más sitio en Ketama no
en lo musical que ya lo tenía pero si al nivel de tener voz
y voto a la hora de hacer algo. Ya habíamos hecho temas como
"Vente pa Madrid". Tenía yo sobre los veintidós
años, intentaba estar en el máximo de sitios posible.
Es cuando surge la posibilidad de hacer una
segunda parte de Songhai...
Hay una cosa con Mario Pacheco que tenemos
muy especial desde siempre, porque apostó por la música.
Mi padre, nosotros, Aurora, El Francés.. Había un
feeling, que actualmente las discográficas no se implican
en lo personal y lo musical, es todo mucho más de negocio.
Mario si se implica, y no con vistas a ganar muchos millones pero
si para hacer un disco bueno que tarde o temprano también
dará dinero. Me parece que es menos fresco el segundo que
primer Songhai, aunque hay temas como "El pozo del deseo"
que parece el chill out flamenco, espíritu de música
instrumental. En lugar de hacerlo solo con Toumani, vinieron más
músicos, nos lo pasamos muy bien, nos reímos mucho.
Hubo uno que con un afinador no sé que hizo que afinamos,
siendo el disco grabado en directo, empezamos a tocar y cada uno
afinado de otra manera, y el callado sin decir que había
sido él. Había otro que se cambiaba de ropa cada veinte
minutos, aparecía con una túnica diferente. No entendíamos
nada, era de Bali, se iba al baño y aparecía con una
túnica verde fosforito. A los diez minutos le veías
con otra túnica, y resulta que el tío era una estrella
de su música en Bali, era un cantante. Aprendimos mucho de
cómo viven ellos la música.
En ese tiempo también se decide hacer
un disco recopilatorio en concierto, que se grabaría los
últimos días de marzo del noventa y cinco con Universal.
Quizás un poco inesperadamente, que no es lo mismo que inexplicablemente,
aquel verano Ketama se convierte en una de las formaciones musicales
más conocidas de la historia musical española. ¿Cómo
se encajó aquello?¿Se podría esperar algo tan
grande?
Para nada, la historia es muy curiosa. Antes
de grabar, siempre nos vamos un mes antes a algún sitio a
tocar, a quitarnos de la historia de Madrid, el teléfono,
y tal. Nos fuimos a Miraflores, en la sierra de Madrid, sacamos
temas que nos gustaban y temas que no nos gustaban. Estábamos
en febrero, no teníamos gira, no iba a ser un directo sino
un disco de estudio. Entonces vimos la cosa, y dijimos de hacer
un disco en directo con los temas nuevos. Fue un cúmulo de
cosas que no estaban pensadas así, la casa de discos nos
dejaba hacer un disco en directo para poder hacer gira en verano
y hacer disco en octubre de estudio. Pero después del verano
nos pedían de rodillas que no lo hiciéramos el nuevo
porque el disco no paraba de sonar...
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| José
Miguel Carmona en la presentación de un disco |
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No
paraban de salir singles, de salir el producto en radio y televisión...
La gente se sabía todos los temas. Nos
decían que teníamos firmados cincuenta conciertos y
veinte en reservas y decíamos que se dejaran de cachondeo,
que serán todo reservas... Pero no, íbamos a los sitios,
la gente se sabía de la primera a la última letra de
todos los temas.
Vas por la calle y te escuchas, pones la radio
o la tele, y te escuchas...
Fue una cosa... La gira fue desde abril de ese año hasta
después del verano del siguiente año. Era una cosa
muy divertida, por nuevo.
Posteriormente, cuando la cosa vuelve a la normalidad,
se decide hacer "Konfusión" sobre el noventa y
siete. ¿Cómo se afronta el hacer un disco después
de algo tan grande como había ocurrido?
No teníamos miedo a vender o no vender. Hicimos tanta gira
y tocamos tanto el disco anterior que no queríamos hacer
el mismo tipo de disco. Después de dos años tocando
lo mismo, apetece hacer otra cosa. Fue algo arriesgado y valiente,
esperaba la gente algo más de rumba y la línea que
se había hecho conocida.
Y salieron temas como "Estatua de sal".
Claro, me pareció valiente no aguantar en el carro, sino
hacer otra cosa. Nos pareció importante para nuestra base
como personas.
Después llegó "Toma Ketama",
que fue un disco bastante vendedor también.
Lo que pasa es que en esta época, hasta "De akí
a Ketama" no había mucha música de nuestro tipo
y en estos años surgió un bombardeo. Bombardeo de
gente que hace música estupenda, que no es ninguna crítica,
a mí me encanta desde "El Barrio" a "Navajita
Plateá" o "Maíta vende Cá".
El mercado se repartía más y a la gente le sorprendía
menos. Estamos en una época que se necesita una renovación
musical, hay una manera de componer muy parecida entre todos nosotros,
y es muy difícil en cada disco inventar algo, llega un momento
en que se te seca la cabeza. Sacar algo nuevo y revolucionario es
necesario.
Después, en medio de toda la crisis discográfica,
en el peor momento, sale un disco estupendo."Dame la mano",
que no tuvo la repercusión merecida.
A partir del disco "De akí a Ketama", lo que era
un éxito, el listón a nivel de ventas estaba muy alto.
Tampoco es el objetivo del artista, el objetivo es vivir de la música
haciendo cosas buenas. El disco "Dame la mano" vendió
noventa mil copias, que no es un fracaso, está bien. A lo
mejor la gente esperaba más. El éxito o fracaso está
en lo que tu has dicho, es algo bueno, tiene una calidad, dices
algo. El éxito está más ahí que en lo
otro que es una suma de factores: buena promoción, la gente
lo reciba bien... Pero que el disco sea bueno es lo único
que está en tu mano. Hay veces que incluso lo de la promoción
es equivocado, fíjate en "El Bicho", con nada de
promoción y a través del boca a boca han vendido bastante.
Con "Dame la mano" vendimos noventa y mil y quedó
un regusto de saber que quizás el objetivo era más.
Pero tenemos un público que nos sigue, si Juan mete una guitarra
con alguien, o Antonio un cajón con alguien... Es lo bonito.
¿Qué tipo de música le
gusta a José Miguel Carmona?
Escucho de todo. Estoy en una época que escucho menos, quizás
porque he escuchado mucho tiempo mucha música, te lo pide
el cuerpo. Me gusta mucho el soul, el jazz, el flamenco, la gente
que apuesta... Me gusta Lenine que es un guitarrista y cantante
brasileño, una especie de Jamiroquai brasileño, me
gusta también Jamiroquai, Ali Khan, soy fan de Benavent con
quien me estoy haciendo un disco estando orgullosísimo de
que haya decidido compartir algo conmigo. De flamenco, Tomatito
ha hecho ahora un disco muy bonito, me gusta El Cigala, El Potito,
mi primo Pepe Luis, Niña Pastori, que va a hacer un disco
bonito ahora. Chaboli está en un momento muy bueno. Hay mucha
gente con ganas de hacer música y con mucha calidad. España
es una cuna de mogollón de músicos, hay un nivel muy
fuerte, y la gente de fuera que viene lo ve, lo dice, y lo demuestra.
¿Qué literatura le gusta a José
Miguel Carmona?
La verdad que no leo mucho. Me gustó mucho "El perfume",
un libro que me marcó. Las novelas de John Grisham, de juicios.
A nivel de poesía, los grandes maestros como Lorca, Alberti,
Machado. No devoro libros, la verdad.
Un sueño de José Miguel Carmona...
Ver a mis hijos crecer, compartir con mi familia buenos momentos.
Me considero un tipo con suerte, aunque me lo curro y pongo de mi
parte para que las cosas me vayan bien. Tengo mi estudio, a la gente
le gusta mi música... No es el hecho de no tener ambición,
sino de ver que estás bien, hay mucha gente que son buenos
músicos pero no están como yo estoy.
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