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José Manuel Gamboa
02.07.04 Definir a José Manuel Gamboa en pocas palabras es una tarea ciertamente difícil. A pesar de ser quizás el mayor activista flamenco de la historia de este arte, no me gusta calificarle como flamencólogo. Lo que sí resulta indefectible es que seguramente se trate del mayor conocedor teórico del flamenco, arte que también llevó a la práctica en su juventud profesionalmente como guitarrista. Para aquellos que se dedican a estudiar o escribir sobre cuestiones flamencas se le podría considerar del mismo modo en que los guitarristas honran a Paco de Lucía. Es para mí un honor tener cerrando junto a Juan Habichuela la primera temporada del proyecto "El patio" al maestro Gamboa.

Realizado por Jacinto González
     
 

¿Quién es José Manuel Gamboa?¿Cómo se presentaría a sí mismo?
Un activista flamenco.

¿Radical?
Un enamorado del flamenco desde toda mi vida, desde que estaba en la cuna. He tenido un poco de suerte y me he podido dedicar a lo que me gustaba, que no siempre es posible. Yo cuando era pequeño cantaba, tocaba... Yo me crié en Sevilla...

El Arahal...
El Arahal. Mi padre es pintor, trabajaba en casa, y mientras estaba trabajando estaba cantando. En la cuna me ponía yo los discos...

¿En la cuna?
Me bajaba la barandilla y me ponía los discos. La antología de Manolo Caracol y el primer disco de Antonio Mairena que salió cuando yo nací, en el año cincuenta y nueve. El flamenco me ha gustado siempre, y todas las músicas porque a mi padre también le gustaban todas las músicas. Más adelante me dio por tocar la guitarra, con cuatro años me llevaron a Luis Maravillas. Aquí en Madrid vivíamos en Ventura Vega, al lado de la Plaza de Santa Ana y la calle León donde estaba la tienda de Luis Maravillas. De que me vio tan pequeño dijo de llevarme más adelante, y ya aprendí con él. Estudié guitarra flamenca, guitarra clásica... Luego estudié psicología que no tiene nada que ver...

Que lo hiciste en Somosaguas...
En Somosaguas, hice incluso especialidad, seis años. Me pasó lo que a todos, no hay trabajo y seguí con la especialidad. Pero yo lo que quería era el flamenco, me llamaron para ser el segundo psicólogo de Campsa, pero por un enchufe interno no pudo ser. Era psicólogo industrial. Me llamaron para decirme que nada, ya había tocado la guitarra flamenca en Café de Silverio, había tocado a gente como el Chato de la Isla o Rafael Romero. Esto serían los años ochenta, estuve en los grupos de nueva ola. Grabé incluso...

Como guitarrista...
Guitarra eléctrica, antes de eso había estado con grupos de música andina que tocábamos en el metro, ganábamos mucho dinero. He tocado rock, pop, he hecho de todo... Cantautor y he cantado en misas también en el coro. Me he cantado misas yo solo. Pero las cosas de adolescente, cuando ocurrió lo del puesto de trabajo que me quitaron por enchufe me pregunté que coño hacía de psicólogo, no quería estar de psicólogo. Salí de allí, me di un paseo, medité, y me dije: "me voy a Sevilla". Me fui a Sevilla de guitarrista, allí me encontré con El Torta al que había tocado aquí en Madrid. Estuve allí viviendo un tiempo, pero era una época muy mala, sobre el año ochenta y seis. No había nada que hacer, salían grabaciones pero para grabar discos de sevillanas, o de guitarrista oficial en una peña para un concurso... Hacía lo que yo quería pero las pasaba canutas. Muchas veces me quedaba dormido todo el día para no tener que comer más que una vez. Después de eso volví para Madrid, ya habían empezado las cumbres flamencas, en el Café de Silverio tocaba a Miguel Espín, Manolo Sánchez, Juan Verdú y por supuesto todos los artistas. Cuando más pequeño el ambiente mío era en Sevilla, Morón, Utrera... Podía estar dos o tres días de fiesta, aquí en Madrid no había nada entonces, secano absoluto. Aquí no había nada porque es cuando entró la democracia y hubo la suerte de que los artistas pudieran volver a su tierra, se cerraron algunos locales y no había donde encontrarse. Fue la apertura de Silverio y Candela hizo que el flamenco recalara ahí porque los locales de antes ya habían cerrado. Allí surgió lo de la Cumbre Flamenca, se abrió Onda Madrid, y a la vuelta de Sevilla me llamó Juan Verdú para trabajar con él en la radio. El ya llevaba un año, empezó con una chica, estuvo después Álvaro Pérez de Sevilla y después entré yo. Entonces el programa se llamaba "Madrid peña flamenca", lo cambiamos a "Madrid flamenco", y llevo dieciocho años me parece. Empecé a trabajar en Televisión Española, "Arte y artistas flamencos". Abandoné un poco la guitarra y me puse detrás del escenario. Tenía más capacidad mental que física para tocar, no quería ser un guitarrista allí, me llamaron Pilar López y Luis Maravillas para tocar. Pero veía que la alternativa era tocar en un tablao, lo típico...

Hacer siempre lo mismo...
Claro, rasgueos, partirte las manos, no da aliciente. Lo otro me encantó siempre así que no me dediqué a lo que hago ahora habiendo fracasado en nada, sino que hice lo que quería. Estaba más a gusto haciendo lo que hago, ahí comenzó ya todo, me llamaron para escribir en una revista, con Pedro Calvo entré a Diario 16, luego he estado en El País, La Razón... Hemos hecho de todo. Empecé a trabajar con Gerardo Núñez o Carmen Linares en producciones. Tenía la ventaja de que yo conocía el mundo del estudio de grabación, había grabado yo mismo, así que tenía una facilidad que no tenían otros a la hora de grabar y saber que hay que hacer. Es un todo un poco casual. He hecho de todo, como organizar, o la actividad más cercana a lo que es mi trabajo que es la parte musical. He tenido que organizar conciertos, Los Veranos de la Villa, cosas que no me han gustado porque no soy manager ni lo quiero ser. He dirigido espectáculos pero eso si me gusta, lo que no me gusta es contratar artistas y cosas así. Eso es un poco a grandes rasgos todo el camino.


Actualmente, hacia que tendencia crees que tenderás, producción de discos, escribir libros...
Desde que entré en Sgae estoy bastante centrado en lo que es el flamenco dentro de la Sociedad de Autores. Lo demás no lo he dejado ninguno, acabo de hacer ahora una serie con Miguel Espín para televisión sobre la guitarra, sigo en la radio, en la prensa escribo cuando puedo. Ahora estoy con un libro de la historia del flamenco, no estoy centrado en ningún terreno, no podría ser de otra forma porque sinó me moriría de aburrimiento. El trabajo de prensa tú eres un mediador entre artista y público, no hay más allá, igual que lo haces puedes dejar de hacerlo. Es un error pensar que toda la vida sería crítico...
 
Gamboa a las puertas de los estudios "Abbey Road"
Que aburrimiento sería...
Cada uno tiene su opinión, y el flamenco es una de las artes más difíciles, no es agradable decir que algo está mal o bien. Hacer la crítica es un trabajo como otro cualquiera, el problema es creerte que es algo importante cuando eres un mediador. A usted se le acaba el periódico y ya no es nadie. A mí lo que me interesa es la parte musical, lo que es el flamenco, el arte flamenco. No lo que está alrededor.

¿Cuáles serían las fronteras entre el flamenco y otras músicas? ¿A partir de cuando el flamenco deja de ser flamenco?
El flamenco son las soleares, seguiriyas, tonás... ese tipo de cantes por lo que llamamos flamenco a esto. El flamenco es un género muy nuevo y todavía se está conformando.

Son dos siglos solamente...
Y menos, porque el flamenco comienza a llamarse flamenco a mitad de los cincuenta del siglo diecinueve. Ves lo que hace Silverio Franconetti, y lo que hacía era lo que cantaba el pueblo andaluz pero en una forma nueva. El flamenco, más que un estilo nuevo, era una forma nueva de hacer lo que ya había. Cantar flamenco era cantar con jipío, con dominio absoluto, una gran voz, haciendo una música compleja que no estaba al alcance de cualquiera. Partía de algo popular pero la forma de hacerlo es lo que varía, en el jazz ocurriría algo semejante. Más que una música en concreto es una forma de hacer música, un concepto musical. En un principio flamenco se le llamaba a cantes que en su momento se le llamaban cantes flamencos pero posteriormente se decidió que no formarían parte del género. Sin embargo otros estilos han venido después, hoy el flamenco sería incomprensible sin la bulería y hasta mil novecientos diez no se graba la primera, antes no había. Existían los jaleos, la soleá, la seguiriya...

La seguiriya dicen que vino después de la soleá
No, la seguiriya es muy antigua, en el siglo dieciocho y antes había seguiriyas gitanas que no sabemos lo que es. Todo eso se conforma y empieza a ser parecido a lo que conocemos ahora a mediados del siglo diecinueve. Concretamente en los cafés cantantes donde se establecen definitivos estilos y los artistas aprenden unos de otros aportando su matiz personal. Antes de eso es hablar de las musarañas, lo más antiguo sería el polo, la caña... La soleá es posterior a mediados del siglo diecinueve.

Yo he leído a importantes flamencólogos que de la soleá se creó la seguiriya...
No, la soleá es muy posterior al polo, la caña, la seguiriya, verdiales, cantes de Málaga. La soleá viene del jaleo que es antiguo pero no tanto. En el fondo todo son más que un género, que por ejemplo la letra de "anda jaleo" es un jaleo, y un jaleo significaba jalear. Unos interpretan y otros jalean aquello... Es todo bastante cercano, la figura de Silverio Franconetti es quien ordena todo esto. De hecho la guitarra que acompañó a Silverio fue Patiño que inventó el toque flamenco. Antes de Patiño estaba El Murciano, pero ahí están las partituras que eso hoy nadie lo entendería por flamenco. Podría ser un fandango, que de ahí viene la soleá, el jaleo... Viene de esa música popular que conformaría el genero, pero realmente no lo era. Siempre te dicen que El Planeta o El Fillo, que están reconocidos por la historia, nombres muy reconocidos del primer tercio del siglo diecinueve. Pero hasta que no llega Silverio aquello no tenía un nombre, él decía que cantaba las cosas orientales, imagínate. Todo es una cosa muy nueva, de hecho quien puso la pica en Flandes fue Silverio Franconetti. Le guste o no le guste a la gente, no hablo en base a lo que me gustaría que fuera, sino en base a los datos que existen. Si hay nuevos datos cambio no de opinión, no estoy dando una opinión, sino una información.

Gamboa junto al músico Don Arturo Pavón

Hay una asunto curioso en los flamencólogos que escriben libros de flamenco, contando versiones de la historia que incluso no tienen nada que ver entre ellas. Por ejemplo, en cierto modo Silverio empezó a catalogar y mover el asunto. Silverio fue un artista que no era de raza gitana, hijo de italiano con madre alcalaína. Pero hay gente con la teoría de que el flamenco lo crearon los gitanos...
Pero vamos a ver, una cosa son teorías y otra la realidad. Las teorías pueden ser las que te den la gana, antes de que cantara Silverio cantaban más. Estoy en contra de extremismos, parece si eres extremista si dices que algo viene del fandango, yo no digo las cosas porque me dé la gana. El flamenco no se ha hablado desde el punto de vista musical, sino de la tradición oral. La tradición oral es muy peligrosa. La historia demuestra que los nombres de los primeros que cantaron soleares u otros cantes no son ninguno de los que nos han dicho, son otros. Hay nombres gitanos y nombres payos, incluso nombres sospechosos de ser andaluces...

Asturianos, gallegos...
Patiño era hijo de gallegos, e inventó la guitarra flamenco. La dinastía de Rancapino viene de Galicia. Casi todo empieza en Cádiz... La base del género flamenco es Cádiz. Efectivamente, el flamenco se canta donde hay gitanos, el propio género flamenco viene de gitano. Pero eso induce a error, dentro de la propia colectividad gitana había personas tanto gitanas como no gitanas. Cuando la expulsión de los moriscos, pasaban una prueba y entraban a formar parte de la colectividad gitana. Mucho de lo que ellos cantaban era lo de aquella gente. Me parece tan indeseable el que dice que los gitanos no aportaron nada como el que dice que los gitanos aportaron todo. Los primeros cantes eran cosas populares en nueva versión. Y no es lo que digo yo, es lo que recogía la prensa de forma sorprendida porque llamaba la atención. Silverio lo llevó a los escenarios y a partir de ahí empiezan a aparecer Curro Dulce y más gente. Lo del teatro coincidió porque había un cambio en el público. Coincidió que la gente se fue de los pueblos a las grandes ciudades, había un momento de apertura social, la burguesía y trabajadores empezaron a tener opción de ir al teatro y querían ver lo suyo bien hecho. No a un señor imitando a un andaluz haciendo un zapateao como se hacía anteriormente, sino a uno que sepa bailar. Eso cambia al público, es un nuevo público. Lo que invadía la escena era la ópera italiana, esta gente no quería ópera italiana y como no iban al teatro hubo que meter el flamenco. Cuando hubo el cambio político volviendo al antiguo régimen más fascistoide, más clasista, vuelve la ópera y se crearon esa especie de pequeños teatros que eran los cafés cantantes. Pero no se hicieron como dicen que lo inventaron y se cargaron el flamenco, es que se estaba formando el flamenco ahí. Se crearon porque había un público que quería ver eso.

Gamboa junto a Juan Verdú

¿Cómo puede ser que desde su nacimiento al flamenco se le anuncie su muerte, su destrucción, sus desviaciones a la impureza...?
Desde el momento que nace como género ya había gente que decía que eso iba a acabar. Eso va con el carácter propio del español, siempre tiempos anteriores decían ser mejores. Dicen que "como cantaba nosequien"... Me hace gracia eso de cuando se dice "no ha hecho bien el cante de Tío José de la Cochinchina" por poner un nombre imaginario. Dan ganas de decir: ¿pero usted ha escuchado al Tío José de la Cochinchina?. Te dice que no y dices, cómo sabes que lo hace bien o mal. Entiendo si dicen el cante de Chacón, Marchena, Manuel Torre, referencias de gente que ha grabado. Pero que no hablen de la seguiriya de El Planeta porque no se ha escuchado. En fin, es lo de siempre. Parcelas de poder, gente que quiere tener la razón porque sí. Gente que dice, "es que esto del flamenco se ha acabado", les dices: "¿has escuchado a fulanito?", y te dicen que es que no van a ningún sitio. Es como el que dice que no le gusta el cine porque el pianista les molesta mucho, y dan ganas de decirle que es que ya han inventado el cine sonoro. Hay gente que va de gran aficionado y no los verás en ninguna parte, solamente dando lecciones a diestro y siniestro, diciendo como tienen que ser las cosas. El flamenco no es un género popular, es de artistas, y lo que hay que hacer es escuchar a los artistas. No se puede saber más que el señor que sube al escenario y canta. Por eso la mayoría de toda la flamencología ha sido especulación, pero no es lo mismo la época que estamos ahora que cuando empezaron a trabajar otras personas que no había la misma formación que ahora y posiblemente lo hacían con toda la buena intención del mundo. Pero se han dicho y se siguen diciendo miles de barbaridades, ahora hay una generación diferente que ha trabajado de otra forma: Faustino Núñez, Eugenio Cobo, Blas Vega, Eusebio Rioja, Norberto Torres, Ortíz Nuevo y me dejo en el tintero a más gente. Y no con una información de "me dijo mi tía", sino con datos en la mano. Desde luego esto no se ha acabado, hoy se canta, se toca y se baila mejor que antes. Se han perdido cosas pero se han ganado otras, nunca se ha cantado más a compás que ahora, o el afinado... Ves un zapateao de hace cuarenta años y te puede dar risa. Quiero decir, no me da risa hablar de genios que ha habido, pero técnicamente se ha evolucionado. Es natural, habrá que ir hacia delante. Patiño sería un lujazo en su momento, pero calcula como toca Paco de Lucía, y también hay quien dice que Paco se ha cargado el flamenco...

¿Se puede decir eso?
En su momento se dijo que había llegado un bandurrista. Llegó el experto de turno diciendo que si Manolo Sanlucar es mejor y tal.

Pero son gustos personales realmente...
Siempre hay que buscar un problema, este país pone un problema a cada solución. Ahora hay siete teatros programando flamenco, pero dicen que siempre son los mismos. O llega uno diciendo, que o todos son payos, o todos gitanos. No señor, todos artistas flamencos, siempre ese problema. Tenemos la suerte de que la discografía flamenca es de las más importantes que existen en el mundo de cualquier género de música. El primer disco de flamenco se grabó veinte años antes que el primero de jazz, y el jazz se inventó en el país donde se inventó el fonógrafo. Hay una riqueza grabada que no existe en casi ningún otro género del mundo, pero se ha pasado por épocas más cercanas a nosotros en que las compañías han grabado flamenco porque no pagaban a los artistas y no les costaba nada, dándoles categoría. Pero se vendían quinientas copias, trescientas... Al llegar Camarón que saque un disco y al salir a la venta sea disco de oro hemos avanzado. Te vienen algunos diciendo: "nada, porque ese tío se ha vendido, ha metido un bajo y una flauta". Este cuando ha podido ha metido tres bajos y cinco flautas, pero yo no hago ni caso a los que dicen que se ha acabado y mucho menos a los que van de salvadores. A los artistas hay que darles libertad, porque el tiempo pone todo en su sitio. Han aparecido cosas que parecían que no valían un duro y se demostró que eran buenísimas. Hay que ofrecer la posibilidad a la gente. "¿Por qué ponéis a tal cosa?", porque hay que poner todas las cosas. Si te gusta Tomás Pavón no te vas a tirar poniendo veinticuatro horas poniendo a Tomás Pavón. No hay que coartar la libertad, que es lo que pasó en los años sesenta y setenta, el concepto de que las cosas son como son y el que se mueva no sale en la foto. Entonces un genio como Pepe Marchena se convierte en una porquería, un risión según la nueva tendencia. O Chacón, que nadie discutió a Chacón, y gente que incluso no tenían un disco suyo decían que no sabía cantar. Es acojonante, entonces yo creo que esta generación de ahora tiene la ventaja de que nadie te da el tostón, hay quien lo intenta pero pierde la batalla. Te puedes meter a internet a escuchar a Chacón y a Ketama, todos los viejos cantaores que cantaron el pizarra que están en las tiendas a seis euros... Se ha avanzado.

Para no hacer esto más largo, aunque por mí grabaría cinco cintas, la pregunta que suelo hacer a todo el mundo para terminar.... Un sueño de Gamboa...
Pegarme una fiesta con Silverio Franconetti.

Pero eso es complicaíllo...
Pues no va a poder ser de momento, pero cualquiera sabe, la ciencia avanza que es una barbaridad.

Jaja, cualquiera sabe
Yo estoy esperando a que lo inventen

 

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